Recepção: 09-06-2026
Aprovação: 15-07-2026

pág. 2381

DOI:
https://doi.org/10.61616/rvdc.v7i2.1688
Intensidad de estro y tono uterino en la fertilidad de vacas
productoras de carne sometidas a tratamiento hormonal

Juan Antonio Hernández Ballesteros

antonio.hernandez@uan.edu.mx

https://orcid.org/0000-0001-8628-7919

Universidad Autónoma de Nayarit

José Alfredo Benítez Meza

alfredo.benitez@uan.edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-9257-6685

Universidad Autónoma de Nayarit

José Gerardo Del Sol García

delsolgerardo@uan.edu.mx

https://orcid.org/0000-0003-2260-9629

Universidad Autónoma de Nayarit

Agapito Gómez Gurrola

agomeza@uan.edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-4563-9866

Universidad Autónoma de Nayarit

Carlos Omar De la Cruz Moreno

carlosdelacruz@uan.edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-4612-5410

Universidad Autónoma de Nayarit
pág. 2382
RESUMEN

El objetivo del estudio fue evaluar la intensidad del estro y la tonicidad uterina sobre la
respuesta a la ovulación y fertilidad en vacas productoras de carne al ser tratadas
hormonalmente para inseminación artificial a tiempo fijo. Se utilizaron 42 vacas de raza
Brangus Rojo ¾ y otras Simmental ¾, con cría (14) y sin cría (28). Se realizó un protocolo para
sincronizar el estro empleando un dispositivo CIDR (750 mg de progesterona) por vía
intravaginal. En este momento se administró dos mililitros de benzoato de estradiol al 0.1%
(2 mg) IM. Siete días después se retiró el CIDR y se administró dos mililitros (0.150 mg) de
prostaglandina F2α sintética D+Cloprostenol al 0.0075% y un mililitro de cipionato de
estradiol (1 mg) IM. Se colocó pintura en la zona sacro coccígeo para valorar la intensidad de
manifestación del estro. La inseminación artificial se realizó entre 54 y 58 horas. Para el
análisis estadístico de las variables en estudio se realizó la prueba de Kruskall-Wallis. Se realizó
diagnóstico de gestación a los 35 y 90 días. Del total de las hembras con cría, se obtuvo 21.43
(3/14) a los 35 días, 21.43% (3/14) a los 90 días, haciendo un promedio de 42.86% (6/14) de
gestación. En contraste, las hembras que no estaban lactantes se registró un promedio de
53.57% (15/28), 21.43% (6/28) y 75% (21/28), de gestación a los 35, 90, respectivamente. Los
resultados son favorables para preñez a los 35, 90 así como el promedio general,
considerando como valor de referencia una mejor respuesta las hembras con turgencia
uterina y con mayor intensidad del estro.

Palabras clave: hormonas, tono uterino, intensidad del estro

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Este trabajo está bajo una licencia Creative Commons Attribution 4.0 International.
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Intensity of estrus and uterine tone in the fertility of beef cows
undergoing hormonal treatment

ABSTRACT

The aim of this study was to evaluate the effects of estrus intensity and uterine tonicity on
ovulation response and fertility in beef cattle treated hormonally for timed artificial
insemination. Forty-two 3/4 Red Brangus and 3/4 Simmental cows were used, 14 with calves
and 28 without. An estrus synchronization protocol was implemented using a CIDR (750 mg
progesterone) administered intravaginally. At this time, two milliliters (2 mg) of 0.1% estradiol
benzoate were administered intramuscularly. Seven days later, the CIDR was removed, and
two milliliters (0.150 mg) of synthetic prostaglandin F2α D + 0.0075% cloprostenol and one
milliliter (1 mg) of estradiol cypionate were administered intramuscularly. Paint was applied
to the sacrococcygeal area to assess the intensity of estrus. Artificial insemination was
performed between 54 and 58 hours. The Kruskal-Wallis test was used for statistical analysis
of the variables under study. Pregnancy diagnosis was performed at 35 and 90 days. Of the
total number of females with offspring, 21.43% (3/14) were pregnant at 35 days and 21.43%
(3/14) at 90 days, for an average pregnancy rate of 42.86% (6/14). In contrast, among non-
lactating females, the average pregnancy rates at 35 and 90 days were 53.57% (15/28),
21.43% (6/28), and 75% (21/28), respectively. The results are favorable for pregnancy at 35
and 90 days, as well as the overall average, considering females with uterine turgidity and
greater estrus intensity as the reference value.

Keywords: hormones, uterine tone, estrus intensity

License

This work is licensed under a Creative Commons Attribution 4.0 International license.
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INTRODUCCION

El sector ganadero representa uno de los componentes con mayor crecimiento del sector
agropecuario a nivel mundial, siendo así la carne de res, el segundo producto ganadero de
mayor consumo, encontrándose así únicamente por debajo de la carne de pollo (FIRCO,
2017).

El ganado bovino representa gran importancia e impacto económico en cualquier sociedad,
ya que suministra carne, leche con sus derivados grasos, pieles y se emplea como animal de
trabajo donde falta maquinaria. Gran cantidad de subproductos participan en el negocio de
la ganadería, por lo cual, es imposible quitarle merito a su importancia en el crecimiento y
desarrollo del continente Americano (Nájera, 2016).

Por otra parte, la Inseminación Artificial (IA) ofrece muchas ventajas en comparación con la
monta natural, sobre todo permite el uso de sementales de calidad genética superior,
aumenta la uniformidad de los becerros y acelera el mejoramiento genético; obteniendo
como resultado mejores terneros. En el ganado bovino de carne, la IA se ve afectada por el
anestro posparto, ineficiencia y dificultad en la detección del estro. Por esas razones, con el
fin de evitar estas dificultades y permitir el uso intensivo de los programas de IA en los hatos
de carne, se han ideado estrategias que permitan llegar a la IA en un momento
predeterminado por medio de Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF). La IATF elimina la
necesidad de detectar estros y permite la inseminación de vacas de carne
independientemente del estado en el ciclo estral al inicio de un protocolo (Espinoza et al.,
2021).

Así la implementación de IATF como herramienta en los programas de reproducción asistida
permite avanzar en el mejoramiento genético y en la eficiencia reproductiva de los hatos,
disminuyendo el intervalo entre partos e incrementando los índices de productividad. Los
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protocolos hormonales utilizados en estos programas de IATF permiten concentrar la
manifestación del estro y de la ovulación en un determinado espacio de tiempo (Toro et al.,
2021).

Las hormonas utilizadas en un programa de IATF son hormona liberadora de gonadotropinas
(GnRH) encargada de la liberación de la Hormona Folículo Estimulante (FSH) y la Hormona
Luteinizante (LH); encargadas de la regulación del desarrollo folicular; progestágenos (P4) con
finalidad de simular un diestro y así controlar la ovulación; prostaglandinas (PGF2α) cumplen
una función de luteólisis, terminar con la fase luteal; estrógenos utilizados en conjunto con P4
creando una retroalimentación negativa para GnRH, por último, gonadotropina coriónica
equina (eCG) potencializa la acción de FSH y LH sincronizando la ovulación y el crecimiento
folicular (Marizancén y Artunduaga, 2017).

Endocrinología del ciclo estral y dinámica folicular

La reproducción de la hembra bovina es un proceso fisiológico complejo en el cual no solo se
ve involucrado el aparato reproductor con sus hormonas ováricas, también se ve involucrado
el cerebro (hipotálamo, hipófisis) con su capacidad de responder a diferentes niveles
hormonales, estímulos externos como lo son las horas luz y condición corporal de le hembra
(Galina, 2021).

Las hormonas son sustancias producidas por diferentes células del organismo que ejercen
funciones específicas en otras células (células blanco). Algunas hormonas actúan en la misma
célula que la secreta (actividad autocrina), otras son transportadas mediante la sangre y
ejercen su función en células de otros órganos (actividad endocrina) (Hernández, 2016).

El aparato reproductor de la hembra bovina se encuentra regulado por el sistema nervioso
central y periférico. Las principales hormonas reproductivas se producen en dos regiones del
sistema nervioso central denominadas el hipotálamo y la hipófisis. Una vez que son
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sintetizadas y liberadas desde la hipófisis viajan hacia los ovarios para estimularlos e iniciar la
síntesis de hormonas ováricas tales como los estrógenos y la progesterona (Lenis et al., 2021).

La reproducción de los animales domésticos es un proceso que involucra al eje hipotalámico
hipofisario gonadal, por lo que da como resultado una compleja señalización dentro del
cerebro que permite transmitir al ovario y el resultado es la ovulación. Las hembras bovinas
son animales poliéstricas continuas con ciclos estrales cada 21 días (18-24) promedio. El ciclo
estral está regulado por las hormonas del hipotálamo y adenohipófisis, la GnRH, la FSH y la
LH (Colazo y Mapletoft, 2014).

Ciclo estral

El ciclo estral en la hembra bovina se define como el conjunto de acontecimientos fisiológicos
que ocurren gracias a la actividad conjunta entre el hipotálamo, la hipófisis y los ovarios. La
variabilidad en la duración del clico en días se puede ver ocasionado por factores como la
raza, el ambiente, el manejo, el estado sanitario, la nutrición, entre otros (Lenis et al., 2021).

La hembra bovina presenta ciclos estrales con intervalos normales de 18 a 24 días, con un
promedio de 21 días; los cuales solo son interrumpidos por la presencia de una gestación o
por alguna patología. Durante el ciclo estral de la hembra bovina se presentan cambios
hormonales los cuales generarán manifestaciones en el aparato reproductor de la hembra,
así como su comportamiento (Salas, 2008; Guáqueta, 2009; Hernández y Ortega, 2009).

El periodo de celo es relativamente corto (6 a 30 horas) y es el único momento en el que la
hembra bovina es receptiva al macho y permite ser montada por el toro o por otras hembras.
Los cambios que ocurren en el comportamiento durante este tiempo se usan como evidencia
de la presentación del estro (Guáqueta, 2009).

El ciclo estral está dividido en cuatro etapas continuas que corresponden a subdivisiones de
la fase folicular y lútea: proestro, estro, metaestro y diestro, en las que suceden cambios en
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las estructuras ováricas y concentraciones de hormonas que interactúan para que la hembra
bovina pueda estar ciclando. El proestro y estro corresponden a la fase folicular mientras que
el metaestro y diestro a la lútea (Guáqueta, 2009; Galina, 2021).

Dinámica folicular

Se denomina dinámica folicular a los procesos biológicos que ocurren en el ovario para
conformar un folículo competente, dominante y preovulatorio, con el fin de que la LH pueda
inducir la ovulación del folículo y posteriormente convertir este folículo en una estructura
denominada cuerpo lúteo caracterizada por sintetizar progesterona (P4) (Lenis et al., 2021).

En la década del 80 cuando la ecografía se empezaba a utilizar como un método de estudio
de la función ovárica en el ganado bovino, se demostró que más del 95% de los ciclos estrales
se componen de 2 o 3 ondas foliculares. Ciclos estrales de una onda folicular se reportan en
novillas en el momento de la pubertad; ciclos estrales de cuatro ondas se observan
ocasionalmente en el ganado Bos indicus (Colazo y Mapletoft, 2014).

La supervivencia embrionaria está asociada con la dinámica folicular, antes y después del
servicio. La fertilidad es mayor en las hembras bovinas que presentan tres oleadas foliculares
antes del servicio que en aquellas que tienen dos. Es decir, la fertilidad es mayor en las vacas
que ovulan folículos de la tercera oleada que de la segunda. Esto sucede ya que los folículos
ovulatorios de las vacas con dos oleadas tienen más días de dominancia que los de tres
oleadas, lo cual afecta el potencial de los ovocitos para desarrollar un embrión viable.
Asimismo, el número de oleadas foliculares después del servicio también influye en la
fertilidad, de tal forma que las hembras bovinas que presentan tres oleadas foliculares tienen
una fase lútea más larga y son más fértiles que las de dos oleadas (Hernández, 2016).

Existe una diferencia entre autores, pues otros indican que la raza o la edad no generan una
preferencia para un patrón de onda folicular. En términos generales en los animales Bos
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indicus mayor cantidad de folículos son reclutados en cada onda folicular y tienen más ondas
foliculares por ciclo estral. El diámetro del folículo ovulatorio es más pequeño y por
consecuente el tamaño del CL, por lo que la concentración de P4 circulante será menor (Colazo
y Mapletoft, 2014).

El desarrollo folicular que conduce a una ovulación ocurre en la fase folicular del ciclo estral
y tiene un papel esencial en el control del ciclo, durante la fase lútea también hay desarrollo
folicular, pero los folículos no pueden llevar a cabo su maduración final y la ovulación. Las
ondas de crecimiento folicular son un proceso continuo que ocurre desde antes de la
pubertad, durante la preñez, en anestro y posparto, sin embargo, los folículos dominantes de
estas fases producen suficientes niveles de estradiol y sufren atresia folicular (Galina, 2021).

La razón por la que se desarrollan ondas foliculares durante la fase lútea, que culminan en
atresia es que la progesterona producida por el CL inhibe la frecuencia de pulsos de LH. Así,
los folículos dominantes no obtienen el suficiente aporte de dicha hormona para concluir su
crecimiento y ovular, causando su regresión. Cuando los folículos sufren atresia se interrumpe
la producción de estradiol e inhibina, por lo que la secreción de FSH se reanuda dando inicio
a un nuevo reclutamiento folicular. Al final del diestro, cuando las concentraciones de
progesterona comienzan a disminuir por efecto de la luteólisis, los estrógenos foliculares
estimulan la secreción de LH, que proporciona el soporte suficiente para que se continúe el
crecimiento y la maduración de los folículos, hasta desencadenar la ovulación (Boeta et al.,
2023).

Inseminación artificial

La IA en bovinos se ha aplicado por todo el mundo con el objetivo de mejorar la ganancia
genética y eficiencia reproductiva de los hatos. Es la biotecnología reproductiva más utilizada
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a nivel mundial y su aplicación aporta grandes ventajas en comparación con el uso de la
reproducción natural o tradicional (Marizancén y Artunduaga, 2017; Sampaio et al., 2019).

La IA ha demostrado ser una tecnología confiable para los ganaderos, particularmente porque
favorece la expresión de rasgos génicos específicos y evita la propagación de algunas
enfermedades venéreas. No obstante, el desarrollo de los protocolos de IA en condiciones
inadecuadas puede disminuir la eficiencia reproductiva a niveles menores que los obtenidos
con vacas preñadas por monta natural (Nava et al., 2024).

Método de inseminación artificial

La IA en bovinos es la técnica donde el semen de un toro previamente evaluado es depositado
en el aparato reproductor de la hembra bovina por el técnico o el Médico Veterinario,
utilizando equipos y herramientas específicas, con el objetivo de fertilizar un ovulo utilizando
medios mecánicos, sin contacto físico con el macho. También se considera que la IA es el
procedimiento que consiste en depositar los espermatozoides obtenidos del macho en el
aparato genital de la hembra bovina, lugar donde se unirán con el óvulo y darán inicio al
desarrollo de una gestación (Hernández et al., 2017; Medel, 2022).

El momento óptimo para la realización del proceso de inseminación artificial es cuando el
estro está por terminar y el metaestro por empezar, es ahí el momento en el que ocurrirá la
ovulación. Exige un modelo de inseminación conocido como la regla AM-PM. Con esta regla
un animal cuyo celo es detectado en la mañana (AM) deberá ser inseminada en la tarde (PM);
de igual manera, si una hembra es observada en celo durante la tarde (PM) deberá ser
inseminada durante las primeras horas de la mañana del día siguiente (AM) (Marizancén y
Artunduaga, 2017; Lenis et al., 2021; Boeta et al., 2023).
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Figura 1. Método de IA AM-PM programando inseminación 12 horas después de la detección
de celo en base a la observación dos veces al día (Lenis et al., 2021).

Este sistema brinda buenos resultados, pero se debe tener cuidado en la detección de los
estros, ya que es necesario identificar a la vaca cuando el estro inicia. Si lo anterior no se
puede asegurar, entonces se aconseja inseminar cuando la hembra es detectada en estro
(Hernández y Ortega, 2009).

Inseminación artificial a tiempo fijo

La IATF es una herramienta implementada en los programas de reproducción asistida.
Permite avanzar en el mejoramiento genético y en la eficiencia reproductiva de los hatos,
disminuyendo el intervalo entre partos e incrementando los índices de productividad (Toro
et al., 2021).

La IATF se ha convertido en la biotecnología más utilizada por su fácil manejo y eficientes
resultados; los protocolos hormonales permiten la sincronización de la ovulación, donde un
mayor número de hembras puede ser inseminadas al mismo tiempo, proporcionando una
mayor productividad, permitiendo también el cruce entre razas dando como resultado la
mejora genética del animal (Quijano et al., 2015).
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Por consiguiente, la IATF en ganado bovino ha permitido el uso de toros genéticamente
superiores para maximizar la calidad de los terneros producidos. Sin embargo, la
implementación de esta técnica reproductiva dificulta su aplicación en hembras bovinas que
están con cría al pie durante varios meses de lactancia. Una solución inmediata a la
disminución de fertilidad en vacas incluye la utilización de hormonas. Se ha desarrollado una
serie de tratamientos hormonales capaces de controlar el momento de la primera
inseminación (Yanez et al., 2018).

Protocolos de IATF

Para realizar IATF es necesario utilizar una técnica que permita sincronizar los celos y
ovulaciones de las hembras bovinas, mediante la utilización de hormonas, lo cual hace posible
inseminar una gran cantidad de hembras en un corto periodo de tiempo, gracias a los
protocolos de IATF hacen posible realizar la IA sin necesidad de detectar celo (Quijano et al.,
2015).

Con el uso de hormonas exógenas y sus análogos se busca controlar el desarrollo folicular, la
regresión del cuerpo lúteo y la ovulación, para posteriormente realizar la IA a estro detectado
o IATF, logrando reducir el manejo de las hembras (Pérez et al., 2022).

La IATF involucra que las hembras se deben manejar con hormonas para sincronizarlas y
modificar el comportamiento del sistema reproductivo, preparándolas para la recepción del
semen. En este protocolo es muy importante entender cómo funciona la fisiología
reproductiva de la hembra bovina, puesto que, aunque existe una gran variedad de productos
y protocolos, se debe elegir el más adecuado según sea el caso de la hembra (novilla, vaca,
posparto, carne o leche) (Marizancén y Artunduaga, 2017).

Los protocolos más utilizados en Latinoamérica en hembras bovinas para carne están basados
en estradiol y progesterona, debido a que elevan la posibilidad de gestar hembras en anestro