Recepção: 09-05-2026
Aprovação: 15-06-2026

pág. 1729

DOI:
https://doi.org/10.61616/rvdc.v7i2.1650
Implicaciones del factor humano en los accidentes de tránsito en el
Ecuador 2020-2025

Gonzalo Suasnavas Ocaña

g_suasnavas@yahoo.com

https://orcid.org/0009-0007-3449-7093

Investigador Independiente

RESUMEN

Este artículo tiene como objetivo identificar las implicaciones del factor humano en los
accidentes de tránsito en el Ecuador durante el período 2020-2025. Para ello, se empleó una
metodología con enfoque cuantitativo y diseño descriptivo-analítico, combinando una
revisión bibliográfica exhaustiva de los factores que inciden en la siniestralidad, como la
imprudencia, impericia, distracción digital y fatiga, con un análisis estadístico de los datos
oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Los resultados demuestran que
el factor humano es el determinante crítico de la siniestralidad, representando de forma
consistente entre el 38% y el 45% del total de accidentes anuales. Aunque se registró una
tendencia decreciente en la incidencia de errores conductuales después del pico de 2021, las
cifras se mantienen estables por encima de los 7.900 casos anuales hacia 2025. Se concluye
que la mitigación efectiva de los accidentes requiere fortalecer la educación vial y los
controles estatales, enfocándose en la gestión de conductas voluntarias y riesgos evitables
como el exceso de velocidad, el consumo de alcohol y las distracciones digitales, que
comprometen gravemente la capacidad de respuesta y seguridad de los conductores.

Palabras clave: Seguridad vial, factor humano, siniestralidad, distracción digital

Licencia

Este trabajo está bajo una licencia Creative Commons Attribution 4.0 International.
pág. 1730
Implications of the human factor in traffic accidents in Ecuador

2020
-2025
ABSTRACT

This article aim
s to identify the implications of the human factor in traffic accidents in Ecuador
during the 2020
-2025 period. To this end, a methodology with a quantitative approach and a
descriptive
-analytical design was employed, combining an exhaustive bibliographic review of
the factors that influence accident rates
such as recklessness, incompetence, digital
distraction, and fatigue
with a statistical analysis of official data from the National Institute
of Statistics and Censuses (INEC). The results demonstrate that
the human factor is the critical
determinant of accident rates, consistently representing between 38% and 45% of total

annual accidents. Although a downward trend in the incidence of behavioral errors was

recorded after the 2021 peak, the figures remain s
table at over 7,900 cases annually towards
2025. It is concluded that the effective mitigation of accidents requires strengthening road

safety education and state controls, focusing on the management of voluntary behaviors and

avoidable risks such as speed
ing, alcohol consumption, and digital distractions, which
seriously compromise the response capacity and safety of drivers.

Keywords
: Road safety, human factor, accident rate, digital distraction
License

This work is licensed under a Creative Commons Attribution 4.0 International license.
pág. 1731
INTRODUCCIÓN

La problemática de los accidentes de tránsito constituye una crisis de salud pública global que
cada año cobra millones de vidas afectando de manera desproporcionada a niños, niñas y
jóvenes. Aunque las tasas de mortalidad se han estabilizado en algunas regiones gracias a
mejores políticas, infraestructura y sensibilización, el aumento sostenido del número total de
fallecimientos y de personas lesionadas gravemente, evidencia la urgencia de fortalecer las
intervenciones estatales.

Generalmente, los accidentes de tránsito se consideran eventos inesperados, ya que, se
presume que los conductores no salen a las vías con el propósito deliberado de infringir las
leyes. Entre estos factores ajenos al conductor destacan el deterioro de la infraestructura vial,
la ausencia de señalización adecuada o iluminación, fallas mecánicas en los automotores y
comportamientos imprudentes de los peatones. Sin embargo, las cifras evidencian que los
conductores tienen una responsabilidad significativa en la generación de siniestros,
frecuentemente vinculada al consumo de alcohol, al cansancio, la ejecución de maniobras
riesgosas y la desobediencia a las normas y señales de tránsito (Rivera Tigre & Vargas López,
2021).

Resulta interesante anotar que, en un estudio sobre la percepción de la seguridad vial en la
ciudad de Loja, Ecuador, se reveló que gran parte de los conductores no está de acuerdo con
las normativas actuales de tránsito, manifestando en especial el rechazo hacia las
restricciones sobre el consumo de alcohol y los límites de velocidad. Ante esta situación, los
investigadores concluyeron que resulta indispensable fortalecer las estrategias de prevención
mediante la implementación de campañas educativas y un mayor control en las vías,
priorizando la vigilancia del cumplimiento de estas normas específicas (Castillo et al., 2020).

En este mismo sentido, la reducción efectiva de los accidentes viales comienza por identificar
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sus causas, paso fundamental para aplicar medidas preventivas que disminuyan tanto la
frecuencia como la gravedad de estos eventos. Sin embargo, como plantean Borba et al.
(2022) analizar los factores que inciden en la siniestralidad es una labor sumamente compleja
debido a la gran cantidad de variables que deben considerarse. Por ello, los estudios sobre el
entorno y la infraestructura vial son un referente clave para el diseño de políticas de seguridad
y la modernización de los proyectos de ingeniería en este sector.

En el contexto ecuatoriano, según apunta la doctrina consultada (Arpi-Landázuri & Fuertes,
2023) la siniestralidad vial se posiciona dentro de las principales causas de muerte, situando
al país con una de las tasas de mortalidad más altas de la región de Sudamérica. Ante esta
realidad, el Estado ha implementado estrategias de movilidad segura orientadas a optimizar
la infraestructura, fortalecer la normativa legal y mejorar la respuesta ante emergencias; sin
embargo, las estadísticas demuestran que el factor humano sigue siendo el elemento
determinante en la ocurrencia de estos eventos; estando las causas más frecuentes
vinculadas a distracciones y al incumplimiento voluntario de las normas de tránsito, tal como
lo describe las estadísticas oficiales del período 2020-2025.

El objetivo central de la investigación realizada ha sido identificar las implicaciones del factor
humano en los accidentes de tránsito en el Ecuador 2020-2025.

METODOLOGÍA

La presente investigación ha sido realizada bajo un enfoque cuantitativo y un diseño
descriptivo-analítico, fundamentado en una revisión bibliográfica exhaustiva de la literatura
especializada en seguridad vial. Este proceso permitió consolidar un marco teórico sólido
sobre la incidencia del factor humano, en particular, la imprudencia y la impericia; la
distracción digital y la fatiga, en la siniestralidad vial. Esta etapa de recolección y análisis
documental fue esencial para contextualizar el papel del conductor dentro de la problemática
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de los accidentes de tránsito y establecer las bases científicas necesarias para evaluar su
impacto real en la seguridad vial.

Por otro lado, la metodología se complementa con un análisis estadístico descriptivo basado
en los datos oficiales sobre siniestralidad vial en el Ecuador durante el periodo 2020-2025.
Para identificar las implicaciones del factor humano, se procedió a tabular y comparar las
cifras totales de accidentes frente a aquellos atribuidos directamente a errores conductuales,
permitiendo así determinar las tendencias temporales y el peso proporcional de la
imprudencia y la impericia. Este procedimiento estadístico facilita la interpretación de los
datos para alcanzar el objetivo del estudio, brindando una visión integral y objetiva sobre
cómo el comportamiento humano sigue siendo un determinante crítico en la ocurrencia de
accidentes de tránsito en el país
.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Las causas de los accidentes de tránsito

Los accidentes de tránsito han sido caracterizados como una problemática de salud pública
de carácter multifactorial; puesto que se trata de eventos que se originan por una
combinación de factores que incluyen el incumplimiento de normas, fallas humanas,
características de los vehículos, infraestructura vial y condiciones climáticas, entre otros; y
representan una causa significativa de mortalidad, así como la generación de lesiones graves,
especialmente en países de ingresos bajos y medios, según se reporta a través de fuentes
oficiales de transporte terrestre y seguridad vial (Gómez-García et al., 2018).

El factor humano se presenta como líder de las causas de los accidentes de tránsito, puesto
que son las personas las que incumplen las normas de tránsito, excediendo la velocidad e
irrespetando las señales de tránsito (pare, semáforo en rojo) o haciendo cambios bruscos de
carril o no guardar la distancia debida entre vehículos; así como incurriendo en distracciones
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durante la conducción, como el uso de teléfonos móviles y otros elementos distractores,
comer o maquillarse; a lo que se le adiciona el consumo de alcohol y otras sustancias (Gómez-
García et al., 2018).

En este orden de ideas, sostienen Borda et al. (2022) que la posibilidad de mitigar la frecuencia
y la severidad de los incidentes depende directamente de la capacidad para identificar y
gestionar los factores previsibles que los originan. Si bien el análisis detallado de la red vial
resulta complejo debido a la enorme variedad de elementos interdependientes, la revisión
de los factores que originan los siniestros en el tránsito resulta ser fundamental para
establecer criterios sólidos en la modernización de las carreteras, así como para mejorar las
normativas que correspondan a la seguridad vial.

En este contexto, conforme los informes estadísticos llevados por el Instituto Nacional de
Estadística y Censos (INEC) del Ecuador las causas que dependen principalmente del factor
humano se discriminan de la siguiente manera: 1) impericia e imprudencia del conductor; 2)
no respeta las señales de tránsito; 3) exceso velocidad; y 4) embriaguez o droga; y entre los
años 2020 y 2025 corresponden a los factores de mayor prevalencia generadores de siniestros
en el tránsito a nivel nacional (INEC, 2025). Aunque las estadísticas no detallan otros
elementos que también han sido descritos como concomitantes a la imprudencia e impericia,
tales como la distracción digital y la fatiga.

Entre la impericia y la imprudencia

En el entorno urbano global, todos los conductores se enfrentan a una variedad de peligros
que pueden derivar en siniestros viales. La impericia y la imprudencia al volante se encuentran
relacionadas puesto que ambas son facetas de la falta de cuidado que convergen en la
creación de un riesgo prohibido para la seguridad vial, aunque con matices distintos según su
naturaleza.
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La limitada trayectoria al volante es un factor determinante en la frecuencia de estos
percances, los conductores inexpertos, especialmente los adolescentes, presentan tasas de
accidentabilidad significativamente más altas en comparación con los choferes de mayor
experiencia y edad (Rivera Tigre & Vargas López, 2021). Pero como ha señalado la
jurisprudencia española, la impericia al volante no se entiende únicamente como una falta de
destreza física o cognitiva para maniobrar un vehículo, sino que se construye legalmente a
partir de la demostración de una conducta peligrosa y el desprecio reiterado por las normas
de circulación; por lo que dentro del sistema penal de España se asume que quien ha sido
privado de su permiso o licencia de manejo, por pérdida de puntos carece de las
características necesarias para conducir con seguridad, configurando un peligro abstracto
para los demás usuarios de las vías públicas (Tribunal Supremo, 2021).

Ahora bien, la imprudencia al volante se manifiesta cuando el conductor, conociendo las
normas de tránsito o los riesgos inherentes a una maniobra, decide ignorarlos o actuar con
exceso de confianza, desatendiendo así sus deberes de cuidado. Las situaciones imprudentes
se verifican en los casos de exceso de velocidad o el uso del teléfono celular, dado que se
trata de actos voluntarios en los cuales el conductor decide asumir un riesgo innecesario,
poniendo en peligro la integridad física de terceros.

Alfaro-Basso (2016) menciona que en los casos de vehículos con pasajeros la imprudencia
puede estar relacionada también con la presencia de pasajeros, puesto que representan una
causa recurrente de distracción; específicamente, los niños o animales (mascotas) son un
factor que dispersa la atención de manera notable, provocando que los conductores se giren
o utilicen el espejo retrovisor para observarlos mientras viajan en los asientos de atrás; y en
caso de los accidentes que involucran transporte de carga, la negligencia o inobservancia de
las normas que establecen capacidad de carga o cabida de los vehículos, en situaciones de
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exceso de carga o de mala estiba.

En la búsqueda de comprender la gran ocurrencia de accidentes de tránsito, especialmente
los relacionados con exceso de velocidad, Alfaro-Basso (2016) menciona el campo visual, ya
que la percepción visual disminuye cuando la velocidad aumenta. Esta situación combinada
con alguna deficiencia visual o alguna patología no tratada incrementa considerablemente el
riesgo de sufrir algún siniestro. Al conducir, la alta velocidad provoca que las imágenes de los
objetos se perciban de manera borrosa en la retina, lo cual provoca el efecto denominado

campo de visión cinético
, el cual se intensifica a medida que el vehículo circula más rápido,
lo que resulta en una disminución práctica de la visibilidad. En casos de velocidades extremas,
el conductor experimenta el llamado
efecto túnel, una reducción drástica de su campo
visual que genera la sensación de desplazarse a través de un estrecho túnel. Se puede advertir
que resulta imprudente conducir sin lentes o sin la correcta graduación de estos, a sabiendas
de que se tiene un problema o patología visual, circunstancia que se agrava si además se
conduce a exceso de velocidad.

La distracción digital y la fatiga

Alfaro-Basso (2016) señala que la manipulación de elementos del vehículo, como el
navegador, la radio o buscar objetos en la guantera, constituye un aspecto a considerar en la
revisión de los accidentes por distracción de los conductores. Asimismo, el uso del teléfono
móvil o teléfono celular es un factor de riesgo significativo, y que va en aumento ya que en la
actualidad las personas no solo se distraen al hablar, incluso utilizando manos libres, sino
también utilizando otras aplicaciones de los dispositivos digitales como los chats o los juegos
mientras se conduce, lo que sin lugar a dudas se ha convertido en una de las conductas más
peligrosas, por lo que se recomienda mantener siempre las manos en el volante y evitar el
uso de los elementos de distracción digital durante el trayecto.
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En este orden de ideas, Tabora-Cruz (2021) describe que, dada la alta accesibilidad actual a
estos dispositivos y su uso constante en la vida diaria, resulta imperativo analizar cómo esta
distracción actúa como un factor humano que altera la capacidad de conducción; se han
planteado discusiones sobre cómo el uso del celular influye en la respuesta del conductor y
su relación directa con los accidentes, con el fin de generar mayor conciencia sobre los
peligros que esta actividad conlleva.

A nivel internacional, se ha determinado que el uso del teléfono celular constituye la principal
causa de distracción para quien conduce un vehículo, y se trata de una problemática que la
doctrina consultada (Tabora-Cruz, 2021) ha dividido en cuatro tipos de distracción:

1) Distracción física: se presenta cuando el conductor utiliza una o ambas manos para
manipular el dispositivo, ya sea para marcar, contestar o rechazar llamadas, en lugar de
mantenerlas en el volante.

2) Distracción visual: que tiene lugar al apartar la vista de la vía para observar la pantalla del
móvil, lo que conlleva una pérdida directa de la atención visual en el camino.

3) Distracción auditiva: que sucede cuando el conductor centra su concentración en estímulos
sonoros ajenos al tránsito, como el tono de llamada, mensajes de voz o el audio de una
conversación.

4) Distracción cognitiva: la cual se produce al intentar realizar tareas mentales simultáneas,
como conducir y atender el teléfono celular, lo que provoca que la mente del conductor se
desvíe de la conducción y afecte su capacidad de juicio y atención.

Otro elemento que requiere una particular consideración es el relacionado con la fatiga y la
somnolencia al volante, ya que se definen como circunstancias que incrementan el riesgo de
ocurrencia de siniestros y sus fatalidades. Según señalan Bener et al. (2017) la prevalencia de
estos estados varía significativamente según el país, oscilando entre el 1% y el 3% en Estados
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Unidos, un 10% en Francia y aproximadamente un 33% en Australia. Asimismo, la presencia
de cansancio agudo, fatiga crónica, trastornos del sueño y una carga de trabajo excesiva se
asocia con un menor rendimiento en simuladores y pruebas psicomotoras, además de un
aumento en las tasas de lesiones y muertes en grupos específicos.

En este sentido, Herrera-Flores (2025) describe cómo la privación del sueño se configura en
un elemento generador directo de alteraciones cognitivas; lo cual reitera lo anotado por De
Castro et al. (2009) al indicar que el cansancio y la somnolencia al volante deterioran
gradualmente la concentración y el nivel de alerta del conductor, dificultando su capacidad
para reaccionar con rapidez ante situaciones imprevistas tanto en entornos urbanos como en
rutas interurbanas. Manifestaciones como el parpadeo constante o breves periodos de sueño
mientras se maneja son señales claras de una fatiga severa y de una acumulación importante
de falta de descanso. Por lo general, los accidentes provocados por este estado suelen tener
consecuencias graves, derivando en un elevado número de fallecimientos, lesiones
personales y daños materiales significativos.

El factor humano en las cifras de siniestros de tránsito en el Ecuador 2020-2025:

Los reportes de accidentes de tránsito llevados por el Instituto Nacional de Estadísticas y
Censos (INEC) en el período 2020-2025, dan cuenta de un incremento significativo en el año
2021 con relación al año anterior 7.600, alcanzando el punto más alto del periodo con 9.281
incidentes. A partir de 2022, se evidencia una tendencia decreciente sostenida, pasando de
8.364 accidentes en el año 2024 a 7.999 en el año 2025.

Sin embargo, a pesar de la reducción, las cifras de los últimos años (2023 y 2025) se mantienen
relativamente estables por encima de los 7.900 casos anuales, lo que sugiere que, si bien la
siniestralidad ha bajado respecto al pico de 2021, sigue habiendo una incidencia constante de
factores humanos.
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Asimismo, el análisis comparativo de los datos de siniestros de tránsito durante el período
2020-2025 a nivel nacional, permite observar que, aunque el número absoluto de accidentes
varía (tabla 1), los siniestros derivados de imprudencia e impericia representan
consistentemente cerca del 38% al 45% del total anual.

Mientras que el total de accidentes alcanzó su punto máximo en 2022, la proporción atribuida
a la imprudencia e impericia ha mostrado una ligera tendencia a la baja comparada con el año
2020, estabilizándose por debajo del 40% en los últimos cuatro años. La figura 1 permite
apreciar que, a pesar de las fluctuaciones en el volumen total de accidentes (línea azul), la
curva de imprudencia/impericia (línea roja) sigue una trayectoria menos pronunciada,
manteniéndose como un factor humano significativo en la siniestralidad total en el Ecuador
durante el período analizado.

Ahora bien, las estadísticas revisadas no dan cuenta detallada de elementos como la
distracción digital ni la fatiga, aunque pudieran contabilizarse dentro del factor de
imprudencia e impericia, toda vez que por ejemplo, como se ha mencionado es imprudente
conducir con fatiga, por las alteraciones cognitivas que genera.

Tabla 1. Análisis comparativo de siniestros de tránsito período 2020-2025

Año
Total
Accidentes

Imprudencia/Imperi
cia
(%)
2020
16.972 7.600 44,78%
2021
21.352 9.281 43,47%
2022
21.739 8.364 38,47%
2023
20.994 8.274 39,41%
2024
21.220 8.248 38,87%
2025
20.346 7.999 39,31%
Fuente: INEC, 2025.