Recepção: 09-05-2026
Aprovação: 15-06-2026

pág. 1095

DOI
: https://doi.org/10.61616/rvdc.v7i2.1617
Resiliencia de las cadenas de suministro ante disrupciones globales:
relocalización estratégica como respuesta al rediseño logístico
(2020-2024)

Krussheska Del Carmen Ching Ruíz

krussheska.ching@up.ac.pa

https://orcid.org/0009-0009-4531-5093

Universidad de Panamá

Yermaline E. Ching Ruíz

https://orcid.org/0000
-0003-3870-3871
yermaline.ching@up.ac.pa

Universidad de Panamá

RESUMEN

Las disrupciones globales ocurridas entre 2020 y 2024, entre ellas la pandemia por COVID-19,
el conflicto entre Rusia y Ucrania y las perturbaciones en rutas marítimas estratégicas
evidenciaron la fragilidad estructural del modelo justo a tiempo como paradigma dominante
en la gestión de cadenas de suministro globales. Se analiza la transición progresiva hacia el
modelo justo por si acaso, con énfasis en la adopción de estrategias de relocalización cercana
y relocalización entre aliados en regiones clave de América del Norte, Europa y Asia-Pacífico.
Mediante un análisis comparativo de casos en los sectores automotriz, farmacéutico y
tecnológico, se examina el impacto financiero de la relocalización estratégica frente a los
beneficios en la mitigación del riesgo operativo. Los resultados indican que, si bien los costos
iniciales de reconfiguración son considerables, la mejora en la capacidad de respuesta y la
reducción de la exposición a choques externos justifican la transición estratégica. Se concluye
que los modelos híbridos, donde eficiencia y redundancia coexisten según el nivel de riesgo
de cada eslabón representan la frontera más avanzada del diseño logístico contemporáneo,
con implicaciones concretas para América Latina y Panamá como hub logístico regional.

Palabras clave: logística, cadenas de suministro, disrupciones globales, relocalización,
estrategia

Licencia

Este trabajo está bajo una licencia Creative Commons Attribution 4.0 International.
pág. 1096
Supply Chain Resilience in the Face of Global Disruptions: Strategic
Relocation as a Response to Logistics Redesign (20202024)

ABSTRACT

Global disruptions occurring between 2020 and 2024 including the COVID-19 pandemic, the
Russia-Ukraine conflict, and disruptions to strategic maritime routes exposed the structural
fragility of the just-in-time model as the dominant paradigm in global supply chain
management. The progressive transition toward the just-in-case model is analyzed, with
emphasis on the adoption of nearshoring and friendshoring strategies in key regions of North
America, Europe, and Asia-Pacific. Through a comparative case analysis in the automotive,
pharmaceutical, and technology sectors, the financial impact of strategic relocation is
examined against the benefits of operational risk mitigation. Results indicate that, while initial
reconfiguration costs are considerable, improvements in responsiveness and reduced
exposure to external shocks justify the strategic transition. It is concluded that hybrid models
where efficiency and redundancy coexist according to the risk level of each supply chain link
represent the most advanced frontier of contemporary logistics design, with concrete
implications for Latin America and Panama as a regional logistics hub.

Keywords: logistics, supply chains, global disruptions, relocation, strategy

License

This work is licensed under a Creative Commons Attribution 4.0 International license.
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INTRODUCCIÓN

En la historia reciente del comercio internacional, pocas veces se ha podido observar con
tanta claridad la vulnerabilidad de los sistemas productivos globales como durante los
primeros años de la década de 2020. La pandemia por COVID-19 no solo fue una crisis
sanitaria sin precedentes; fue, ante todo, una prueba de estrés extrema para las cadenas de
suministro que, durante décadas, habían sido diseñadas bajo el principio de la eficiencia
máxima. Plantas paralizadas, puertos colapsados y anaqueles vacíos se convirtieron en
imágenes cotidianas que interpelaron a directivos, académicos y tomadores de decisiones por
igual.

Hasta ese momento, el modelo just-in-time (justo a tiempo, JIT) surgido del sistema de
producción Toyota en la década de 1970 y popularizado globalmente durante los años
noventa representaba el estándar de gestión logística más difundido en la manufactura y el
comercio internacional. Su lógica central es sencilla: producir y aprovisionar exactamente lo
que se necesita, cuando se necesita y en la cantidad justa, eliminando inventarios
innecesarios y reduciendo costos operativos al mínimo (Tortorella et al., 2021). Por décadas,
este enfoque permitió a las empresas operar con márgenes ajustados y cadenas largas y
especializadas a escala global.

Sin embargo, la pandemia expuso lo que varios investigadores ya advertían: la eficiencia
extrema, cuando no va acompañada de mecanismos de absorción de choques, se convierte
en fragilidad sistémica. A la crisis sanitaria se sumaron tensiones geopolíticas,
particularmente el conflicto entre Rusia y Ucrania iniciado en 2022 y disrupciones en rutas
marítimas de alto tránsito, como las ocurridas en el canal de Suez y el estrecho de Panamá
(Ivanov y Dolgui, 2020). El resultado fue una reconfiguración acelerada del pensamiento
estratégico en logística y operaciones.
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En este contexto, el modelo just-in-case (justo por si acaso, JIC) emergió como alternativa
conceptual y práctica frente a las limitaciones del JIT. Bajo esta lógica, las empresas
comenzaron a reincorporar reservas estratégicas, a diversificar proveedores y, en muchos
casos, a acercar geográficamente sus operaciones a los mercados de destino. Dos estrategias
de relocalización han ganado particular relevancia: el nearshoring (relocalización cercana) y
el friendshoring (relocalización entre aliados geopolíticos), cuya adopción se ha acelerado
especialmente en América del Norte, Europa y partes de Asia-Pacífico (Reshoring Initiative,
2023).

En este contexto, se analiza esta transición paradigmática mediante un análisis comparativo
de casos en tres sectores estratégicos: automotriz, farmacéutico y tecnológico. Y lo que se
busca es contrastar el impacto financiero de las estrategias de relocalización frente a los
beneficios cualitativos y cuantitativos en la mitigación del riesgo operativo. Desde una
perspectiva latinoamericana, el estudio reflexiona también sobre las oportunidades que este
reordenamiento global representa para economías como la panameña, cuya posición
geográfica y vocación logística le confieren ventajas comparativas singulares.

La relevancia del tema trasciende el ámbito empresarial. En un mundo donde las disrupciones
parecen haberse convertido en la norma y no en la excepción, comprender cómo rediseñar
cadenas de suministro más resilientes es una cuestión que incumbe tanto a la política
industrial como a la investigación académica. Con esta investigación, se aporta evidencia
empírica y reflexión teórica a un debate que, aunque urgente, aún carece de suficiente
sustento analítico en la literatura iberoamericana especializada en logística y comercio
internacional.

A pesar de la creciente atención que ha recibido la resiliencia en cadenas de suministro en la
literatura internacional, persiste un vacío analítico significativo en la producción académica
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iberoamericana: la mayoría de los estudios disponibles describen las disrupciones y sus
efectos, pero son escasos los trabajos que evalúan de forma comparativa el impacto
financiero real de las estrategias de relocalización nearshoring y friendshoring frente a los
beneficios concretos en la mitigación del riesgo operativo, particularmente en sectores
industriales estratégicos. Esta ausencia es aún más pronunciada cuando se intenta
comprender qué implicaciones tiene este reordenamiento global para economías en
desarrollo como las latinoamericanas, donde la discusión suele quedarse en el nivel de las
oportunidades potenciales sin profundizar en las condiciones habilitantes reales que
determinan si esas oportunidades se materializan o no.

En función de lo anterior, la investigación tuvo como objetivo general analizar la transición
de las cadenas de suministro globales desde el modelo just-in-time hacia estrategias just-in-
case, mediante un análisis comparativo de los sectores automotriz, farmacéutico y
tecnológico, evaluando el impacto financiero de las estrategias de nearshoring y friendshoring
frente a su contribución a la mitigación del riesgo operativo durante el período 20202024.

METODOLOGÍA

Se enmarcó en un enfoque cualitativo de alcance descriptivo-comparativo, orientado a dar
respuesta al objetivo central de la investigación. De acuerdo con la tipología propuesta por
Hernández-Sampieri et al. (2018), la investigación es de tipo descriptivo-explicativo:
descriptivo en tanto caracteriza las estrategias adoptadas por sector e industria, y explicativo
en cuanto busca establecer relaciones causales entre las disrupciones globales y los cambios
en el diseño de las cadenas de suministro.

La estrategia metodológica adoptada fue el análisis de casos múltiples, técnica ampliamente
respaldada en la investigación en gestión de operaciones y cadenas de suministro cuando el
fenómeno de interés es reciente, complejo y se desarrolla en contextos organizacionales
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concretos (Yin, 2018). Este diseño permite la comparación sistemática entre unidades de
análisis en este caso, sectores industriales bajo un mismo protocolo de observación, lo que
fortalece la validez interna del estudio al controlar la influencia de variables contextuales
distintas a las de interés. El diseño es no experimental y transversal, dado que se analiza la
información disponible en un período acotado sin manipulación de variables ni intervención
sobre los casos estudiados.

Se seleccionaron tres sectores industriales como unidades de análisis: automotriz,
farmacéutico y tecnológico. Esta selección respondió a criterios de representatividad teórica
y no de representatividad estadística, en consonancia con la lógica del muestreo teórico
propio de la investigación cualitativa (Flick, 2022).

Los cuales comparten características que los hacen especialmente pertinentes para el
fenómeno estudiado: alta dependencia de insumos importados, cadenas de suministro largas
y geográficamente dispersas, y documentación pública verificable sobre sus decisiones de
relocalización entre 2020 y 2024. El número se consideró suficiente para alcanzar saturación
teórica comparativa, dado que los patrones identificados en los tres casos mostraron
convergencia en sus hallazgos centrales, sin que la incorporación de sectores adicionales
aportara variación explicativa nueva.

El período de análisis comprendió los años 2020 a 2024. Este corte temporal se justifica por
dos razones fundamentales. En primer lugar, el año 2020 marca el inicio de la pandemia por
COVID-19, evento que actuó como punto de inflexión en el replanteamiento global de las
estrategias de cadena de suministro y que constituye el contexto disruptivo central del
estudio. En segundo lugar, el año 2024 representa el último ejercicio con datos consolidados
disponibles en las fuentes consultadas al momento de realizar esta investigación, lo que
permite un análisis con un horizonte temporal de cuatro años suficiente para identificar
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tendencias estructurales y no solo respuestas de emergencia de corto plazo.

Las fuentes de información utilizadas son de naturaleza secundaria y se organizan en dos
categorías. La primera comprende reportes institucionales y corporativos de organismos de
reconocida trayectoria: Banco Mundial, Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Foro
Económico Mundial, Kearney, McKinsey y Company y AlixPartners.

La segunda categoría corresponde a literatura académica arbitrada, recuperada de las bases
de datos Scopus y Web of Science, seleccionadas por su cobertura en ciencias administrativas,
logística y gestión de operaciones. Los criterios de inclusión fueron: publicaciones entre 2018
y 2024, disponibilidad en texto completo, pertinencia temática directa con cadenas de
suministro, resiliencia o estrategias de relocalización, e indexación en revistas con sistema de
revisión por pares.

Se excluyeron fuentes sin autoría institucional verificable, documentos de opinión sin
respaldo empírico y publicaciones anteriores a 2018, salvo cuando correspondían a obras
teóricas fundacionales de referencia obligatoria.

La búsqueda bibliográfica se realizó mediante los siguientes descriptores en inglés y español:
supply chain resilience, nearshoring, friendshoring, just-in-time disruption, post-pandemic
logistics, supply chain risk management, cadena de suministro resiliente y relocalización
productiva. Los descriptores se combinaron mediante operadores booleanos (AND, OR) para
ampliar o restringir los resultados según la pertinencia. La búsqueda inicial arrojó 187
registros, de los cuales, tras aplicar los criterios de inclusión y exclusión y revisar títulos,
resúmenes y textos completos, se seleccionaron 23 fuentes académicas que forman el núcleo
de la revisión de literatura del estudio.

El procesamiento y análisis de la información se realizó mediante análisis de contenido
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temático y construcción de matrices comparativas. Para cada sector analizado se elaboró una
matriz que sistematizó cinco dimensiones: modelo logístico previo a la disrupción, tipo de
estrategia de relocalización adoptada, motivaciones declaradas, impacto financiero
documentado y beneficios en resiliencia operativa registrados entre 12 y 36 meses
posteriores a la decisión de relocalización. Esta estructura matricial permitió comparar los
casos de forma sistemática, identificar patrones transversales y detectar diferencias
significativas entre sectores.

Los hallazgos emergentes de cada matriz fueron contrastados con el marco teórico para
determinar su consistencia con los constructos de resiliencia, costos de transacción y diseño
de cadenas de suministro revisados en la literatura.

Para garantizar la validez y confiabilidad del análisis, se aplicó el criterio de triangulación de
fuentes: cada hallazgo de carácter empírico fue verificado en al menos dos fuentes
independientes antes de ser incorporado al estudio. Este procedimiento reduce la
dependencia respecto a una sola perspectiva institucional y fortalece la credibilidad de las
inferencias realizadas (Flick, 2022). En los casos donde dos fuentes ofrecieron datos
divergentes sobre un mismo indicador, por ejemplo, estimaciones distintas del incremento
en costos logísticos se optó por reportar el rango de variación y citar ambas fuentes, antes
que privilegiar arbitrariamente una sobre la otra.

En cuanto a las consideraciones éticas, se sustentó íntegramente en fuentes de acceso público
o de consulta institucional abierta, por lo que no involucra participantes humanos, datos
personales ni información confidencial de ninguna naturaleza. Las fuentes han sido citadas
con fidelidad y sin alteración de su contenido original, respetando los derechos de autoría.

Las limitaciones del estudio son reconocidas con transparencia. Al tratarse de un análisis
basado en fuentes secundarias, existe una dependencia de la información que las propias
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empresas e instituciones han decidido hacer pública, lo cual puede introducir sesgos de
reporte favorables a la imagen corporativa. Asimismo, la diversidad de contextos nacionales,
regulatorios e industriales de los casos analizados dificulta la generalización directa de los
hallazgos hacia sectores o regiones no contemplados en el estudio. No obstante, la
convergencia de evidencia entre los tres sectores analizados, respaldada por la triangulación
de fuentes, aporta consistencia interna suficiente para sostener las conclusiones presentadas
y orientar futuras investigaciones con datos primarios en el contexto latinoamericano.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La fragilidad del modelo just-in-time ante disrupciones sistémicas

Durante más de tres décadas, el modelo JIT permitió a grandes corporaciones operar con
niveles de inventario mínimos, reduciendo costos de almacenamiento y mejorando la
rotación de activos de manera consistente. Empresas del calibre de Toyota, Apple y
Volkswagen construyeron ventajas competitivas significativas sobre la base de cadenas de
suministro altamente coordinadas, globalmente dispersas y optimizadas para la eficiencia de
costo (Tortorella et al., 2021). El sistema funcionó de manera sobresaliente mientras las
condiciones del entorno se mantuvieron estables y predecibles.

La pandemia por COVID-19 alteró esa estabilidad de forma abrupta. En el primer semestre de
2020, el cierre simultáneo de fábricas en múltiples países comenzando por China, eslabón
crítico de numerosas cadenas globales generó efectos en cascada que se propagaron con
rapidez hacia el resto del sistema productivo mundial. El sector automotriz reportó pérdidas
millonarias por la escasez de semiconductores, un componente cuya producción está
concentrada en menos de diez ubicaciones estratégicas alrededor del planeta (Ivanov y
Dolgui, 2020).
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Este episodio ilustró con claridad lo que Chopra y Meindl (2021) denominan el dilema
eficiencia-resiliencia: a medida que una cadena de suministro se optimiza para reducir costos,
pierde progresivamente su capacidad de absorber perturbaciones. La concentración
geográfica de proveedores, la eliminación de stocks de seguridad y la dependencia de rutas
de transporte específicas decisiones racionalmente
justificadas bajo lógicas de eficiencia se
convirtieron en vectores de amplificación del riesgo cuando el sistema entró en colapso.

La evidencia cuantitativa refuerza este planteamiento. Según datos del Banco Mundial (2022),
el índice de perturbación de las cadenas de suministro globales alcanzó en 2021 su nivel más
alto desde que comenzó a medirse en la década de 1990, superando incluso el impacto
registrado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Las demoras promedio en
entregas internacionales se triplicaron en sectores como electrónica y manufactura avanzada,
mientras los costos de flete marítimo se multiplicaron por un factor superior a nueve en los
corredores Asia-Europa (OCDE, 2022).

A estas perturbaciones se sumó la dimensión geopolítica. El conflicto entre Rusia y Ucrania,
iniciado en febrero de 2022, generó escasez inmediata de materias primas estratégicas
especialmente cereales, fertilizantes y neón, este último insumo crítico para la fabricación de
chips, lo que agravó aún más las presiones sobre cadenas de suministro que no habían
terminado de recuperarse del impacto pandémico. Paralelamente, las tensiones comerciales
entre Estados Unidos y China pusieron en entredicho la viabilidad de largo plazo de modelos
productivos que concentraban en un solo país más del 50 % de la capacidad de manufactura
de ciertos componentes estratégicos (World Economic Forum, 2023).

Frente a este panorama, la respuesta empresarial no tardó en materializarse. Las encuestas
del Foro Económico Mundial entre 2021 y 2023 muestran que más del 70 % de las empresas
multinacionales declararon haber iniciado algún tipo de revisión de su modelo de cadena de