Recepção: 09-05-2026
Aprovação: 15-06-2026

pág. 1058

DOI:
https://doi.org/10.61616/rvdc.v7i2.1616
Therapeutic Exercise in the Management of Sarcopenia: A Narrative
Review of Current Evidence and Clinical Implications

Hilda Carolina Jiménez Ruiz Esparza

h.carolina.jre@outlook.com

https://orcid.org/0000-0002-9572-8429

Universidad Autónoma de Yucatán - Instituto Mexicano del Seguro Social

Daniel Canaán Pérez

dancanaan78@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-6743-0916

Instituto Mexicano del Seguro Social

José Ernesto Ramírez Vásquez

https://orcid.org/0009-0003-7670-9331

j_ernesto_rv@hotmail.com

Instituto Mexicano del Seguro Social

Iván Yashir Fernández Tapia

yashirfdz0@gmail.com

https://orcid.org/0000-0003-1165-2760

Universidad Autónoma de Yucatán Instituto Mexicano del Seguro Social

Gerardo Raymundo Muñoz Alvarado

drgrmunoz@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-8920-475X

Universidad Autónoma de Yucatán - Instituto Mexicano del Seguro Social
pág. 1059
ABSTRACT

Background: Sarcopenia is a progressive skeletal muscle disorder characterized by the loss of

muscle strength, muscle mass, and physical performance, and is associated with an increased

risk of falls, disability, hospitalization, and mortality. Therapeutic exercise is considered the

cornerstone of non-pharmacological management. Objective: To review the current scientific

evidence on the effectiveness of therapeutic exercise in the management of sarcopenia and

its implications for clinical practice. Methods: A narrative literature review was conducted

using major biomedical databases. International consensus statements, systematic reviews,

meta-analyses, and randomized controlled trials published primarily between 2019 and 2025

were included. Results: Resistance training demonstrated the highest level of evidence for

improving muscle strength, physical performance, and functional independence, establishing

it as the first-line intervention for sarcopenia. Multicomponent exercise programs provided

additional benefits in mobility, balance, gait speed, and quality of life. Emerging modalities,

including whole-body vibration, blood flow restriction training, and exergames, showed

promising results, although current evidence remains limited. Nutritional intervention

enhances the benefits of exercise but should not replace structured exercise programs.

Conclusions: Current evidence supports resistance training, integrated into individualized

multicomponent rehabilitation programs, as the most effective non-pharmacological strategy

for the management of sarcopenia and the preservation of functional capacity in older adults.

Keywords: sarcopenia, exercise therapy, resistance training, rehabilitation, older adults,

muscle strength

License

This work is licensed under a Creative Commons Attribution 4.0 International license.
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Ejercicio terapéutico en el tratamiento de la sarcopenia: revisión
narrativa de evidencia actual y sus implicaciones para la práctica
clínica

RESUMEN

Introducción: La sarcopenia es una enfermedad musculoesquelética progresiva caracterizada

por la pérdida de fuerza, masa y función muscular, asociada con mayor riesgo de caídas,

discapacidad, hospitalización y mortalidad. El ejercicio terapéutico constituye la principal

estrategia no farmacológica para su tratamiento. Objetivo: Revisar la evidencia científica

actual sobre la eficacia del ejercicio terapéutico en el tratamiento de la sarcopenia y sus

implicaciones para la práctica clínica. Metodología: Se realizó una revisión narrativa de la

literatura mediante la consulta de bases de datos biomédicas. Se incluyeron consensos

internacionales, revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos aleatorizados

publicados principalmente entre 2019 y 2025. Resultados: El entrenamiento de fuerza mostró

el mayor nivel de evidencia para mejorar la fuerza muscular, el desempeño físico y la

independencia funcional, consolidándose como la intervención de primera línea. Los

programas de ejercicio multicomponente aportaron beneficios adicionales sobre la

movilidad, el equilibrio, la velocidad de la marcha y la calidad de vida. Modalidades

emergentes, como la vibración de cuerpo completo, el entrenamiento con restricción parcial

del flujo sanguíneo y los exergames, mostraron resultados prometedores, aunque la

evidencia disponible aún es limitada. La intervención nutricional potencia los efectos del

ejercicio, pero no lo sustituye. Conclusiones: La evidencia científica respalda al

entrenamiento de fuerza, integrado en programas multicomponente e individualizados,

como la estrategia no farmacológica más eficaz para el tratamiento de la sarcopenia y la

preservación de la funcionalidad en el adulto mayor.

Palabras clave: sarcopenia, ejercicio terapéutico, entrenamiento de fuerza, rehabilitación,
fuerza muscular, adulto mayor

Licencia

Este trabajo está bajo una licencia Creative Commons Attribution 4.0 International.
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INTRODUCCIÓN

El envejecimiento poblacional constituye uno de los principales desafíos sanitarios del siglo
XXI. El aumento sostenido de la esperanza de vida, junto con la disminución de la fecundidad,
ha incrementado de manera significativa la proporción de personas mayores en todo el
mundo, favoreciendo un cambio en el perfil epidemiológico caracterizado por una mayor
prevalencia de enfermedades crónicas, discapacidad y dependencia funcional. En
consecuencia, preservar la capacidad funcional y promover un envejecimiento saludable se
ha convertido en una prioridad para los sistemas de salud.¹˒²

Dentro de los cambios fisiológicos asociados al envejecimiento, el deterioro del sistema
musculoesquelético representa uno de los principales determinantes de la pérdida de
independencia. La disminución progresiva de la masa muscular, la fuerza y el rendimiento
físico forma parte del proceso normal del envejecimiento; sin embargo, cuando estas
alteraciones alcanzan un grado clínicamente significativo y aumentan el riesgo de eventos
adversos, se establece el diagnóstico de sarcopenia.¹

El Consenso Europeo sobre Sarcopenia en Personas Mayores (EWGSOP2) define la sarcopenia
como un trastorno musculoesquelético progresivo y generalizado, caracterizado
principalmente por la disminución de la fuerza muscular, acompañada de reducción de la
cantidad o calidad del músculo esquelético y deterioro del rendimiento físico. Este consenso
reconoce la fuerza muscular como el principal predictor de desenlaces clínicos adversos y
propone un algoritmo diagnóstico que prioriza su evaluación para la detección temprana de
la enfermedad.¹ De manera complementaria, la actualización del Asian Working Group for
Sarcopenia (AWGS) amplía el enfoque hacia la promoción de la salud muscular durante todo
el curso de la vida, enfatizando la identificación precoz de individuos en riesgo e
intervenciones preventivas desde la mediana edad.³
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La sarcopenia representa actualmente un importante problema de salud pública debido a su
elevada prevalencia y a las múltiples complicaciones que genera. Se estima que afecta
aproximadamente entre el 10 % y el 16 % de los adultos mayores de la población general,
aunque su frecuencia aumenta considerablemente en personas con enfermedades crónicas,
hospitalización prolongada, institucionalización o fragilidad.²˒⁵ Diversos factores, entre ellos
la inactividad física, la malnutrición, el tabaquismo, la diabetes mellitus y otras enfermedades
crónicas, favorecen su aparición y aceleran su progresión.⁴

Las consecuencias clínicas de la sarcopenia trascienden la pérdida de masa muscular. La
reducción de la fuerza y del rendimiento físico condiciona limitaciones para realizar
actividades de la vida diaria, disminución de la velocidad de la marcha, alteraciones del
equilibrio, mayor riesgo de caídas y fracturas, pérdida de la independencia funcional y
deterioro de la calidad de vida. Asimismo, la sarcopenia se asocia con un incremento en las
hospitalizaciones, mayor utilización de recursos sanitarios y un aumento de la mortalidad,
especialmente en pacientes con enfermedades cardiovasculares y otras patologías
crónicas.²˒⁶

Hasta el momento no existe un tratamiento farmacológico con eficacia consistente para
revertir la sarcopenia. En contraste, la evidencia científica disponible demuestra que el
ejercicio terapéutico constituye la intervención no farmacológica con mayor nivel de
evidencia para mejorar la fuerza muscular, el rendimiento físico y, en menor medida, la masa
muscular. En particular, el entrenamiento de fuerza, los programas multicomponente y la
combinación del ejercicio con intervenciones nutricionales han mostrado beneficios
clínicamente significativos en adultos mayores con sarcopenia.⁷⁻⁹

En este contexto, el objetivo de la presente revisión narrativa es analizar la evidencia científica
actual sobre la eficacia del ejercicio terapéutico en el tratamiento de la sarcopenia,
pág. 1063
describiendo los diferentes tipos de intervención, sus efectos sobre la fuerza, la masa
muscular y el desempeño físico, así como las recomendaciones más recientes para su
implementación en la práctica clínica.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica con el propósito de analizar la
evidencia actual sobre la eficacia del ejercicio terapéutico en el tratamiento de la sarcopenia.
La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo mediante la consulta de las bases de datos
PubMed/MEDLINE, Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle, BMC Geriatrics, Age and
Ageing, International Journal of Environmental Research and Public Health, Nutrients,
Metabolism, Scientific Reports, Journal of Medical Internet Research y Annals of Geriatric
Medicine and Research. Se utilizaron artículos publicados principalmente entre los años 2019
y 2025, con el objetivo de integrar la evidencia científica más reciente disponible. La estrategia
de búsqueda incluyó la combinación de términos en inglés y sus correspondientes
descriptores MeSH, entre ellos: sarcopenia, exercise therapy, resistance training, therapeutic
exercise, physical performance, muscle strength, older adults, aging, rehabilitation y exercise.
Asimismo, se revisaron las listas de referencias de los artículos seleccionados para identificar
publicaciones de especial relevancia.

Se incluyeron consensos internacionales, guías de práctica clínica, revisiones sistemáticas,
metaanálisis y ensayos clínicos aleatorizados que abordaran el diagnóstico, la epidemiología,
las consecuencias funcionales y, principalmente, los efectos del ejercicio terapéutico sobre la
fuerza muscular, la masa muscular y el rendimiento físico en adultos mayores con sarcopenia.
Se excluyeron publicaciones duplicadas, cartas al editor, reportes de caso, estudios realizados
en modelos animales y artículos cuyo objetivo principal no estuviera relacionado con el
tratamiento mediante ejercicio terapéutico. La información obtenida fue analizada de forma
pág. 1064
crítica e integrada de manera narrativa, priorizando la evidencia de mayor nivel metodológico
para describir las modalidades de ejercicio terapéutico con mayor respaldo científico, sus
efectos clínicos y las recomendaciones actuales para su aplicación en pacientes con
sarcopenia.

Sarcopenia

Definición

La sarcopenia es un trastorno musculoesquelético progresivo y generalizado caracterizado
por la disminución de la fuerza muscular, la reducción de la cantidad o calidad del músculo
esquelético y el deterioro del rendimiento físico, condiciones que incrementan el riesgo de
caídas, fracturas, discapacidad, hospitalización y mortalidad. Actualmente, se reconoce como
una enfermedad relacionada con el envejecimiento, aunque también puede presentarse de
forma secundaria a enfermedades crónicas, procesos inflamatorios, inmovilización
prolongada o desnutrición.¹

En 2019, el European Working Group on Sarcopenia in Older People (EWGSOP2) actualizó la
definición de sarcopenia y estableció que la disminución de la fuerza muscular constituye el
principal indicador de la enfermedad, al demostrar una mayor capacidad para predecir
desenlaces clínicos adversos que la pérdida aislada de masa muscular. De acuerdo con este
consenso, la reducción de la fuerza muscular permite identificar la sarcopenia probable,
mientras que la disminución de la cantidad o calidad muscular confirma el diagnóstico y la
alteración del rendimiento físico establece la presencia de sarcopenia grave.¹

Recientemente, el Asian Working Group for Sarcopenia (AWGS) amplió este concepto al
proponer un enfoque basado en el curso de vida, enfatizando la importancia de preservar la
salud muscular desde la mediana edad mediante estrategias de prevención, detección
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oportuna e intervención temprana, con el propósito de disminuir el impacto funcional
asociado al envejecimiento.³

Epidemiología

La sarcopenia representa un problema creciente de salud pública debido al progresivo
envejecimiento de la población mundial. Su prevalencia varía considerablemente entre los
estudios como consecuencia de las diferencias en los criterios diagnósticos, las características
de la población evaluada y las técnicas utilizadas para determinar la masa muscular.²˒⁵

Se estima que la prevalencia de sarcopenia en adultos mayores de la población general oscila
entre el 10 % y el 16 %, aunque puede superar el 30 % en personas hospitalizadas y alcanzar
cifras aún mayores en pacientes con enfermedades crónicas o institucionalizados.²˒⁵ La
frecuencia también aumenta con la edad, siendo más elevada en individuos mayores de 80
años y en aquellos con fragilidad, multimorbilidad o limitaciones funcionales.²

Diversos factores se han asociado con el desarrollo de la sarcopenia, entre ellos el
envejecimiento, la inactividad física, la ingesta insuficiente de proteínas, la malnutrición, el
tabaquismo, la diabetes mellitus, las enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades
crónicas. Estos factores favorecen un deterioro progresivo de la función muscular,
incrementando el riesgo de discapacidad y dependencia.⁴˒⁶

Fisiopatología

La fisiopatología de la sarcopenia es compleja y multifactorial, resultado de la interacción
entre mecanismos relacionados con el envejecimiento biológico, factores ambientales y
diversas enfermedades crónicas. Entre los principales procesos implicados destacan la
disminución de la síntesis proteica muscular, el incremento de la degradación de proteínas,
la pérdida progresiva de unidades motoras, la infiltración grasa del músculo, la disfunción
mitocondrial y el estrés oxidativo.¹˒²
pág. 1066
Con el envejecimiento también se producen alteraciones endocrinas, como la disminución de
las concentraciones de hormona del crecimiento, factor de crecimiento similar a la insulina
tipo 1 (IGF-1), testosterona y estrógenos, así como un incremento de citocinas
proinflamatorias, entre ellas el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) y la interleucina-6 (IL-
6). Este estado inflamatorio crónico de bajo grado favorece el catabolismo muscular y
contribuye al deterioro progresivo de la fuerza y la masa muscular.²

Asimismo, la reducción de la actividad física, frecuente durante el envejecimiento, acelera la
pérdida de fibras musculares tipo II, disminuye la capacidad neuromuscular y reduce la
respuesta adaptativa al ejercicio, perpetuando un círculo vicioso de inactividad, pérdida
funcional y mayor discapacidad.²˒⁴

Diagnóstico

El diagnóstico de la sarcopenia se basa en la evaluación integral de la fuerza muscular, la
cantidad o calidad del músculo esquelético y el rendimiento físico. De acuerdo con las
recomendaciones del EWGSOP2, la fuerza muscular constituye el principal criterio para la
detección inicial de la enfermedad y debe evaluarse mediante dinamometría manual o la
prueba de levantarse de la silla en cinco ocasiones (Five Times Chair Stand Test).¹

Una vez identificada la disminución de la fuerza muscular, el diagnóstico se confirma
mediante la cuantificación de la masa o calidad muscular utilizando absorciometría dual de
rayos X (DXA), bioimpedancia eléctrica (BIA) u otras técnicas de imagen disponibles.
Finalmente, la evaluación del rendimiento físico mediante pruebas como la velocidad de la
marcha, el Short Physical Performance Battery (SPPB), el Timed Up and Go (TUG) o el Chair
Stand Test permite establecer la gravedad de la enfermedad.¹

Como herramienta de tamizaje, el cuestionario SARC-F continúa siendo uno de los
instrumentos más utilizados por su facilidad de aplicación y utilidad para identificar individuos
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con riesgo de sarcopenia en la práctica clínica.¹ El AWGS 2025 mantiene una estrategia
diagnóstica similar, aunque incorpora puntos de corte específicos para población asiática y
enfatiza la detección precoz desde la mediana edad como parte de una estrategia de
prevención del deterioro funcional asociado al envejecimiento.³

Ejercicio terapeútico

Entrenamiento de fuerza: intervención de primera línea para el tratamiento de la
sarcopenia

El entrenamiento de fuerza constituye la intervención no farmacológica con mayor nivel de
evidencia para el tratamiento de la sarcopenia y actualmente es considerado el pilar
fundamental de los programas de rehabilitación dirigidos a adultos mayores. Diversas
revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos aleatorizados han demostrado de
manera consistente que esta modalidad de ejercicio mejora significativamente la fuerza
muscular, el rendimiento físico y la capacidad funcional, mientras que sus efectos sobre la
masa muscular, aunque positivos, suelen ser de menor magnitud.⁷⁻⁹

Los efectos del entrenamiento de fuerza se explican por múltiples adaptaciones fisiológicas,
entre ellas el incremento de la síntesis de proteínas musculares, la activación de células
satélite, la hipertrofia de las fibras musculares principalmente de las fibras tipo II y una
mayor eficiencia en el reclutamiento de unidades motoras. Estas adaptaciones permiten
incrementar la producción de fuerza, mejorar la estabilidad postural y favorecer el
desempeño durante las actividades de la vida diaria, reduciendo el riesgo de discapacidad y
dependencia funcional.¹˒⁷

La evidencia científica disponible coincide en que la principal respuesta al entrenamiento de
fuerza ocurre sobre la fuerza muscular, considerada actualmente el componente más
importante de la sarcopenia debido a su estrecha asociación con desenlaces clínicos adversos.