
Recepção: 09-05-2026
Aprovação: 15-06-2026
pág. 673
DOI: https://doi.org/10.61616/rvdc.v7i2.1587
Riesgo metabólico oculto en estudiantes de medicina con índice de
masa corporal normal
Willan Antonio Muñoz Chamba
willan.munozc@ug.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-0154-6625
Universidad de Guayaquil, Facultad de Ciencias Médicas, Carrera de Medicina
Guayaquil, Ecuador
Javier Alexander Guerra Merchán
javier.guerram@ug.edu.ec
https://orcid.org/0009-0000-9101-5467
Universidad de Guayaquil, Facultad de Ciencias Médicas, Carrera de Medicina
Guayaquil, Ecuador
Briggith Elizabeth Jordán Sánchez
briggith.jordans@ug.edu.ec
https://orcid.org/0009-0008-2316-1532
Universidad de Guayaquil, Facultad de Ciencias Médicas, Carrera de Medicina
Guayaquil, Ecuador
Josué Sebastián Palma Franco
josue.palmaf@ug.edu.ec
https://orcid.org/0009-0000-2256-1106
Universidad de Guayaquil, Facultad de Ciencias Médicas, Carrera de Medicina
Guayaquil, Ecuador
Gabriela María Piedrahita Gómez
Gabriela.piedrahitag@ug.edu.ec
https://orcid.org/0009-0006-4166-1771
Universidad de Guayaquil, Facultad de Ciencias Médicas, Carrera de Medicina
Guayaquil, Ecuador
Michael Joel Rivas Macías
michael.rivasm@ug.edu.ec
https://orcid.org/0009-0002-9110-339X
Universidad de Guayaquil, Facultad de Ciencias Médicas, Carrera de Medicina
Guayaquil, Ecuador

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RESUMEN
El presente estudio tuvo como objetivo detectar riesgo metabólico oculto en estudiantes de
Medicina con índice de masa corporal normal, considerando que el peso adecuado no
siempre refleja un buen estado metabólico. Se realizó una investigación cuantitativa,
descriptiva, observacional y transversal, con una muestra inicial de 150 estudiantes. Para el
análisis principal se seleccionaron 85 participantes con IMC entre 18,5 y 24,9 kg/m². Se
registraron datos antropométricos como peso, talla, circunferencia de cintura e índice
cintura/talla, además de parámetros bioquímicos relacionados con glucosa y perfil lipídico.
También se respetó el consentimiento informado y la confidencialidad de los participantes
mediante el uso de códigos. Los resultados mostraron que, aunque todos los estudiantes
analizados tenían IMC normal, el 71,8 % presentó al menos una alteración metabólica o
antropométrica. Además, el 21,2 % presentó dos o más alteraciones y el 7,1 % mostró tres o
más, lo que se consideró compatible con riesgo metabólico probable. Estos hallazgos
permiten reconocer que el IMC, usado de forma aislada, puede ocultar señales tempranas de
riesgo cardiometabólico en población joven universitaria.
Palabras clave: índice de masa corporal; riesgo metabólico; estudiantes de Medicina;
adiposidad abdominal; síndrome metabólico
Licencia
Este trabajo está bajo una licencia Creative Commons Attribution 4.0 International.

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Hidden metabolic risk in medical students with normal body mass
index
ABSTRACT
This study aimed to detect hidden metabolic risk in medical students with normal body mass
index, considering that normal weight does not always reflect good metabolic health. A
quantitative, descriptive, observational, and cross-sectional study was carried out with an
initial sample of 150 students. For the main analysis, 85 participants with a BMI between 18.5
and 24.9 kg/m² were selected. Anthropometric data such as weight, height, waist
circumference, and waist-to-height ratio were recorded, along with biochemical parameters
related to glucose and lipid profile. Informed consent and participant confidentiality were
respected through the use of identification codes. The results showed that, although all
analyzed students had normal BMI, 71.8% presented at least one metabolic or
anthropometric alteration. In addition, 21.2% presented two or more alterations, and 7.1%
showed three or more, which was considered compatible with probable metabolic risk. These
findings suggest that BMI, when used alone, may hide early signs of cardiometabolic risk in
young university students.
Keywords: body mass index; metabolic risk; medical students; abdominal adiposity; metabolic
syndrome
License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution 4.0 International license.

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INTRODUCCIÓN
El índice de masa corporal, conocido como IMC, es una medida muy utilizada para valorar si
una persona tiene bajo peso, peso normal, sobrepeso u obesidad. Su cálculo es sencillo,
porque solo necesita el peso y la talla; por eso se usa con frecuencia en controles médicos,
investigaciones y evaluaciones nutricionales. Sin embargo, aunque es una herramienta útil,
no siempre muestra por completo el estado real de salud de una persona. Existen estudiantes
que tienen un IMC normal, pero pueden presentar grasa acumulada en la zona abdominal o
alteraciones en exámenes como glucosa, colesterol o triglicéridos. A esta condición se la
conoce como fenómeno metabólicamente obeso de peso normal, también llamado MONW
por sus siglas en inglés (1).
El problema principal de esta investigación es que muchas veces se considera sana a una
persona solo porque su peso se encuentra dentro de los valores normales. Esto puede hacer
que no se detecten a tiempo algunos cambios metabólicos que, aunque al inicio no causen
síntomas, pueden aumentar el riesgo de enfermedades en el futuro. Algunos autores señalan
que una persona puede tener apariencia delgada o peso normal, pero aun así presentar
alteraciones metabólicas importantes (2). Por eso en estudiantes universitarios este tema
merece atención, ya que la carga académica, el estrés, los horarios irregulares, la falta de
sueño y los malos hábitos alimenticios pueden influir en su salud metabólica.
Por esta razón estudiar el riesgo metabólico en personas con IMC normal permite mirar más
allá del peso. No se trata únicamente de saber si un estudiante está delgado o no, sino de
conocer si su cuerpo presenta señales tempranas de riesgo. Entre esas señales se encuentran
el aumento de la circunferencia de cintura, la relación entre cintura y talla, la glucosa elevada
y las alteraciones en los lípidos. Estos datos pueden ayudar a identificar a personas que
aparentemente se ven saludables, pero que podrían tener un riesgo oculto de desarrollar

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síndrome metabólico, diabetes mellitus tipo 2 o enfermedades cardiovasculares con el paso
del tiempo.
El síndrome metabólico se entiende como un conjunto de alteraciones que pueden aparecer
juntas en una misma persona. Entre ellas se incluyen la obesidad abdominal, los triglicéridos
elevados, el colesterol HDL bajo, la presión arterial aumentada y la glucosa alterada (3).
Aunque generalmente se relaciona este síndrome con personas con sobrepeso u obesidad,
también puede presentarse en personas con peso normal. Por eso, el IMC no debería ser el
único dato usado para valorar el riesgo metabólico.
El fundamento de este trabajo se basa en la importancia de la grasa abdominal o adiposidad
visceral. Esta grasa no solo representa un cambio físico, sino que también puede relacionarse
con alteraciones en el metabolismo de los azúcares y las grasas. En otras palabras, no solo
importa cuánto pesa una persona, sino también dónde se acumula la grasa corporal. Por ello,
medidas sencillas como la circunferencia de cintura y el índice cintura/talla pueden aportar
información importante y complementar al IMC en la evaluación de estudiantes jóvenes (4).
En investigaciones previas se ha observado que la relación cintura/talla puede ser útil para
detectar riesgo cardiometabólico, incluso en personas que no tienen obesidad según el IMC
(5). Además, en un estudio realizado en jóvenes universitarios ecuatorianos se reportó
presencia de síndrome metabólico y factores de riesgo como aumento del perímetro
abdominal y colesterol HDL bajo (6). Estos antecedentes muestran que el problema no solo
afecta a adultos mayores o personas con obesidad evidente, sino también a jóvenes que se
encuentran en etapa universitaria.
Esta investigación se realiza en estudiantes de Medicina, una población que conoce la
importancia de la prevención, pero que también puede estar expuesta a estilos de vida poco
saludables por las exigencias académicas. Como grupo, consideramos que este tema es

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relevante porque permite cuestionar la idea de que tener un IMC normal siempre significa
estar metabólicamente sano. Además, el estudio aporta información útil para promover
controles más completos dentro de la población universitaria.
Por lo tanto, se plantea que algunos estudiantes de Medicina con IMC normal pueden
presentar alteraciones en la circunferencia de cintura o en los valores bioquímicos
relacionados con glucosa y lípidos. El objetivo de esta investigación es detectar el riesgo
metabólico oculto en estudiantes de Medicina con índice de masa corporal normal, mediante
la evaluación de medidas antropométricas y parámetros bioquímicos básicos.
METODOLOGÍA
El presente estudio tuvo un enfoque cuantitativo, porque se trabajó con datos que podían
medirse y organizarse numéricamente, como peso, talla, circunferencia de cintura, glucosa y
perfil lipídico. Además, fue una investigación descriptiva y observacional, ya que no se aplicó
ningún tratamiento ni intervención sobre los participantes; únicamente se recogieron sus
datos y se analizaron. El diseño fue transversal, debido a que las mediciones se realizaron en
un solo momento.
La población estuvo conformada por estudiantes de Medicina. La muestra total fue de 150
participantes, quienes aceptaron formar parte del estudio de manera voluntaria. De los 150
registros iniciales, 149 contaron con datos suficientes para calcular el IMC. Posteriormente, se
seleccionaron 85 estudiantes con IMC normal, es decir, con valores entre 18,5 y 24,9 kg/m²,
mientras que 64 quedaron fuera del enfoque principal por presentar bajo peso, sobrepeso u
obesidad. Esta selección permitió centrar el análisis en personas que, según el IMC, podían
parecer metabólicamente sanas, pero que también podían presentar alteraciones ocultas en
la circunferencia de cintura, glucosa o lípidos.

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Antes de iniciar la toma de datos, se explicó a cada participante el objetivo del estudio, el
procedimiento que se iba a realizar y el uso académico de la información. Luego se solicitó el
consentimiento informado de forma individual. También se aclaró que la participación era
voluntaria y que los datos serían manejados con confidencialidad. Para proteger la identidad
de los participantes, se utilizaron códigos en lugar de nombres al momento de registrar la
información.
Los criterios de inclusión fueron: ser estudiante de Medicina, aceptar participar mediante
consentimiento informado y contar con los datos necesarios para el análisis, como peso, talla,
circunferencia de cintura y resultados bioquímicos. Se excluyeron los registros incompletos,
los participantes que no aceptaron el consentimiento informado y aquellos cuyos datos no
permitían calcular el IMC o interpretar correctamente los resultados metabólicos.
Para la recolección de datos antropométricos se registró el peso, la talla y la circunferencia de
cintura. Con el peso y la talla se calculó el índice de masa corporal. También se calculó el índice
cintura/talla, dividiendo la circunferencia de cintura para la talla. Esta relación se incluyó
porque permite valorar mejor el riesgo relacionado con grasa abdominal, incluso en personas
con IMC normal, y puede complementar la evaluación basada solo en peso y talla (5).
La toma de muestra sanguínea se realizó siguiendo medidas básicas de bioseguridad y buenas
prácticas de flebotomía. Se utilizó material limpio y descartable, se verificó el código del
participante y se cuidó que cada muestra correspondiera al registro correcto. La extracción se
realizó por venopunción, procurando mantener la comodidad del participante y disminuir
riesgos como dolor, hematomas o contaminación de la muestra. Estas recomendaciones son
importantes porque ayudan a que la muestra sea adecuada y a que el resultado de laboratorio
sea más confiable (7).

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Después de la extracción, las muestras fueron procesadas para obtener los valores de glucosa
y perfil lipídico. Se emplearon equipos de laboratorio para medir glucosa, colesterol,
triglicéridos y colesterol HDL. Para las determinaciones bioquímicas se utilizó un
espectrofotómetro con sistema de aspiración directa, es decir, un equipo que absorbe la
muestra líquida para realizar la lectura, sin necesidad de colocarla manualmente en celdas o
cubetas tradicionales. Para evitar errores, se respetó el volumen de muestra, el orden de
trabajo y las indicaciones básicas del equipo.
Durante el procedimiento de laboratorio se tuvo cuidado de no mezclar muestras, no usar
material contaminado, no registrar datos sin verificar el código del participante y no
interpretar resultados incompletos. También se evitó manipular las muestras sin protección,
dejarlas sin identificación o colocarlas en recipientes mal rotulados. Estos cuidados forman
parte de la etapa preanalítica, que corresponde a todo lo que ocurre antes de analizar la
muestra. Esta fase es muy importante, porque errores como una mala identificación, una
toma inadecuada o un registro incorrecto pueden alterar el resultado final (8).
Los resultados obtenidos fueron ingresados en una base de datos elaborada en Microsoft
Excel. En esta base se colocaron los códigos de los participantes y sus respectivas variables,
evitando registrar nombres u otros datos que permitieran identificarlos directamente.
Posteriormente se revisó la información para detectar valores incompletos, datos repetidos o
posibles errores de digitación. Una vez organizada la base, se calcularon frecuencias y
porcentajes de las principales alteraciones encontradas.
Para interpretar los resultados se tomaron como referencia los componentes relacionados con
síndrome metabólico, como circunferencia de cintura elevada, triglicéridos altos, colesterol
HDL bajo, presión arterial elevada y glucosa alterada (3). En este estudio, el objetivo no fue
diagnosticar clínicamente a los participantes, sino identificar señales de riesgo metabólico

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oculto en estudiantes con IMC normal. Por esta razón, cuando no se contó con todas las
variables clínicas necesarias, los hallazgos se interpretaron como riesgo metabólico o
síndrome metabólico probable, y no como un diagnóstico médico definitivo.
El análisis de los datos se realizó de forma descriptiva. Primero se revisó la muestra total de
150 estudiantes y luego se seleccionó el grupo con IMC normal. En ese grupo se analizaron
las alteraciones antropométricas y bioquímicas. Los resultados se presentaron mediante
tablas, frecuencias y porcentajes, con la finalidad de mostrar de manera clara cuántos
estudiantes con peso normal presentaban algún factor de riesgo.
Como consideración ética, se respetó la confidencialidad de los datos, la participación
voluntaria y el consentimiento informado. La información obtenida fue utilizada únicamente
con fines académicos e investigativos. Además, los resultados se analizaron de forma grupal,
sin señalar a ningún participante de manera individual.
Entre las principales limitaciones del estudio se reconoce que la investigación fue transversal,
por lo que no permite conocer la evolución de los participantes a lo largo del tiempo. Además,
al tratarse de una población universitaria específica, los resultados no pueden generalizarse a
todos los jóvenes o a todos los estudiantes de Medicina. También se debe considerar que el
IMC, aunque útil, no diferencia masa grasa de masa muscular; por ese motivo, se
complementó con medidas de cintura y exámenes bioquímicos.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
De las 150 muestras registradas inicialmente, 149 contaron con datos suficientes para calcular
el IMC. Luego de aplicar el criterio de IMC normal, se identificaron 85 estudiantes con valores
entre 18,5 y 24,9 kg/m². Este grupo fue tomado como base para el análisis del fenómeno
metabólicamente obeso de peso normal, porque el propósito del estudio fue observar si
existían alteraciones metabólicas en personas que, según el IMC, podían considerarse dentro
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de un rango normal. El proceso de selección y clasificación de la muestra se presenta en la
Figura 1.
Figura 1. Flujo de selección y clasificación de la muestra
Nota. El análisis principal se restringió a estudiantes con IMC normal. La categoría MONW se manejó como sospecha de
riesgo y no como diagnóstico clínico definitivo.
En este grupo, la mayoría de participantes fueron mujeres. La edad promedio fue cercana a
los 20 años, lo cual corresponde a una población joven universitaria. Aunque todos los
estudiantes incluidos tenían IMC normal, se encontraron alteraciones en varios parámetros,
principalmente en índice cintura/talla, presión arterial, HDL y circunferencia de cintura. Las
características generales del grupo con IMC normal se presentan en la Tabla 1.

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Tabla 1. Principales hallazgos en estudiantes con IMC normal
Principales hallazgos en estudiantes con IMC normal Resultado
Muestra total inicial 150 estudiantes
Estudiantes con IMC normal incluidos en el análisis 85 estudiantes
Porcentaje de estudiantes con IMC normal 56,7 %
Edad promedio 20 años
IMC promedio 22,48 ± 1,69 kg/m²
Mujeres 56/85, 65,9 %
Hombres 29/85, 34,1 %
Circunferencia de cintura elevada 12/85, 14,1 %
Índice cintura/talla con riesgo 23/85, 27,1 %
Triglicéridos elevados 4/85, 4,7 %
HDL bajo 15/85, 17,6 %
Presión arterial elevada 18/84, 21,4 %
Nota. IMC: índice de masa corporal. Los valores de IMC se presentan como promedio ± desviación estándar. Los porcentajes
por sexo fueron calculados a partir de los 85 estudiantes con IMC normal.
El hallazgo más importante fue que 61 de los 85 estudiantes con IMC normal presentaron al
menos una alteración metabólica o antropométrica. Esto significa que, aunque su peso se
encontraba dentro del rango considerado normal, una parte importante del grupo tenía algún
dato que podía sugerir riesgo metabólico oculto.
Además, 6 estudiantes presentaron tres o más alteraciones. Este dato se interpretó como
compatible con síndrome metabólico probable, tomando en cuenta los componentes usados
habitualmente para su identificación, como cintura elevada, triglicéridos altos, HDL bajo,
presión arterial elevada y glucosa alterada (3). Sin embargo, en este trabajo no se plantea un
diagnóstico médico definitivo, sino una identificación inicial de riesgo.
También se observó que la alteración más frecuente fue la glucemia ≥100 mg/dL, seguida por
el índice cintura/talla con riesgo, la presión arterial elevada y el HDL bajo. En cambio, los
triglicéridos elevados fueron menos frecuentes dentro de este grupo. La frecuencia de las
principales alteraciones se detalla en la Tabla 2. Además, los componentes cardiometabólicos
más relevantes se resumen visualmente en la Figura 2.