Recepção: 09-04-2026
Aprovação: 15-05-2026

pág. 641

DOI
: https://doi.org/10.61616/rvdc.v7i2.1584
Etapas del ciclo reproductivo femenino y su relación con las
alteraciones de hormonas tiroideas y sexuales

Ana Nicoll Espinoza Mendoza

https://orcid.org/0000-0002-1186-3034

nicollespinoza7@gmail.com

Licenciada en
laboratorio clínico en la Universidad Estatal del Sur de Manabí
Maestranda de la UNESUM de la maestría Ciencias de laboratorio clínico

0988907336

Baque Pin Jonathan Andres

https://orcid.org/0000
-0001-9457-845X
Jonathan.baque@unesum.edu.ec

Licenciado en laboratorio clinico en la Universidad Estatal del Sur de Manabi

Magister en educación en ciencias de la salud en el.instituto universitario italiano de rosario.
Argentina

Docente de la carrera laboratorio clínico UNESUM

0967902991

RESUMEN

El ciclo reproductivo femenino es un proceso fisiológico complejo regulado por la interacción
entre hormonas tiroideas y sexuales, cuya alteración puede afectar significativamente la
función menstrual y la fertilidad de la mujer. Tuvo como objetivo analizar la relación entre las
etapas del ciclo reproductivo femenino y las disfunciones de hormonas tiroideas y sexuales en
pacientes atendidas en el Laboratorio Santa Rita de Bahía de Caráquez. Se desarrolló un
estudio de tipo descriptivo, transversal y retrospectivo, basado en el análisis de registros
clínico-laboratoriales de mujeres en edad reproductiva (15–50 años), evaluando los niveles
séricos de hormonas tiroideas (TSH, FT3, FT4) y hormonas sexuales (estrógenos, progesterona,
LH, FSH), además de las características del ciclo menstrual. Los resultados evidenciaron una
asociación significativa entre las alteraciones tiroideas, especialmente el hipotiroidismo
subclínico y manifiesto, con irregularidades menstruales como oligomenorrea, amenorrea y
menorragia, así como correlaciones entre niveles elevados de TSH y desequilibrios en
hormonas sexuales, lo que sugiere una influencia directa sobre el eje hipotálamo-hipófisis-
ovario. Se concluyo que las disfunciones tiroideas se relacionan significativamente con las
alteraciones del ciclo reproductivo femenino, afectando la regulación hormonal y la salud
reproductiva, por lo que su detección oportuna permite mejorar el diagnóstico, tratamiento y
prevención de complicaciones.

Palabras clave: ciclo reproductivo femenino; hormonas tiroideas; hormonas sexuales;
disfunción hormonal; irregularidades menstruales.

Licencia

Este trabajo está bajo una licencia Creative Commons Attribution 4.0 International
pág. 642
Stages of the female reproductive cycle and their relationship with

alterations in thyroid and sex hormones.

ABSTRACT

The female reproductive cycle is a complex physiological process regulated by the interaction

between thyroid and sex hormones; any disruption to this process can significantly affect

menstrual function, fertility, and women’s overall health. The objective
of this study was to
analyze the relationship between the stages of the female reproductive cycle and thyroid and

sex hormone dysfunction in patients treated at the Santa Rita Laboratory in Bahía de Caráquez.

A descriptive, cross
-sectional, and retrospective study was conducted, based on the analysis
of clinical and laboratory records of women of reproductive age (15
–50 years), evaluating
serum levels of thyroid hormones (TSH, FT3, FT4) and sex hormones (estrogens, progesterone,

LH, FSH), as well as the ch
aracteristics of the menstrual cycle. The results revealed a significant
association between thyroid disorders
—particularly subclinical and overt hypothyroidism—
and menstrual irregularities such as oligomenorrhea, amenorrhea, and menorrhagia, as well

as co
rrelations between elevated TSH levels and imbalances in sex hormones, suggesting a
direct influence on the hypothalamic
-pituitary-ovarian axis. It was concluded that thyroid
dysfunction is significantly associated with abnormalities in the female reproduc
tive cycle,
affecting hormonal regulation and reproductive health; therefore, its timely detection

improves diagnosis, treatment, and prevention of complications.

Keywords:
female reproductive cycle, thyroid hormones, sex hormones, hormonal
dysfunction, menstrual irregularities.

License

This work is licensed under a Creative Commons Attribution 4.0 International license
pág. 643
INTRODUCCIÓN

Los trastornos de la tiroides afectan a prácticamente el 14% de las mujeres adultas y son muy
frecuentes en mujeres en edad reproductiva, constituyendo una de las endocrinopatías más
frecuentes. La alteración de la función tiroidea se ha relacionado con la disfunción
reproductiva en mujeres y se asocia con irregularidades menstruales, infertilidad, mala
evolución del embarazo y trastornos ginecológicos como el síndrome del ovario poliquístico y
la insuficiencia ovárica prematura. La compleja interacción molecular que se establece entre
las hormonas que intervienen en la función tiroidea y en la función reproductiva se ve todavía
más complicada por la frecuente asociación entre trastornos de la tiroides, trastornos del eje
HPG y ciertas enfermedades autoinmunes frecuentes
(Brown E, Obeng B, Hall J, 2023).
Según se desprende de las Guías de la European Thyroid Association de 2021, los trastornos
tiroideos se manifiestan en entre un 5 y un 10 % de las féminas en edad reproductiva y dentro
de éste grupo el hipotiroidismo subclínico se da entre un 5 y un 7 %, el hipotiroidismo
manifiesto entre un 2 y un 4,5 %, el hipertiroidismo entre un 0,5 y un 1 % y la autoinmunidad
tiroidea presenta cifras que oscilan entre el 5 y el 10 % en la población. Las Guías citadas
mencionan también que los trastornos tiroideos severos llevan a trastornos menstruales y
subfertilidad e indican que las mujeres con TSH superior a 4,0 mUI/L tienen un 30 a un 40 %
de disminución en tasas de fecundación
(Poppe K, Bisschop P, Fugazzola L et al, 2021).
En el continente sudamericano, específicamente el país Brasil, el Estudio Longitudinal
Brasileño de Salud del Adulto (ELSA-Brasil) que apareció en 2021 constituye una de las fuentes
de datos epidemiológicos más relevantes en disfunción tiroidea en este continente. Un estudio
de cohorte prospectiva con 15.105 funcionarios presentó una alta incidencia de enfermedades
tiroideas, con tasas por hipotiroidismo manifiesto de 0,61 % en blancos, 0,52 % en asiáticos,
0,40 % en personas de raza mixta, y 0,35 % en población negra, durante el seguimiento de 4
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años. Esta investigación arrojó una razón mujeres-hombres de 1,36 en las disfunciones
tiroideas combinadas, que sin embargo fueron significativamente inferiores a las presentadas
en estudios clásicos de prevalencia. La tasa de incidencia de hipertiroidismo subclínico
(Benseñor I, Sgarbi J, Porto C et al, 2021).

En Guayaquil, Ecuador, se llevó a cabo un estudio que observó frecuencias muy mayores en la
población ecuatoriana de dislipidemia (67,0% frente al 1,4% de la población general), de
hipertensión arterial (36,0% frente al 9,3%) y de obesidad (35% frente a la población general),
lo que evidencia el impacto multisistémico que produce la disfunción tiroidea en la población
ecuatoriana. Con respecto a la población femenina con hipotiroidismo, se evidenció una
prevalencia del 44% de índices de masa corporal elevados (más de 25 kg/m²), siendo la
obesidad más prevalente con el hipotiroidismo declarado (46%) frente a la del hipotiroidismo
subclínico (34%)
(Real J, Quinto R, Puga J et al, 2022).
Un estudio realizado en Jipijapa, Manabi en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS)
de Jipijapa arroja datos regionales relevantes sobre la prevalencia de los trastornos tiroideos.
En este estudio descriptivo-retrospectivo se encontró que el 11% de la población del estudio
presentaba niveles elevados de triyodotironina libre (T3L) y el 2% niveles bajos, así como el
11% presentaba niveles elevados de tiroxina libre (T4L) y un 6% niveles bajos de T4L
(Marcillo
A, Medina G, Ponce R, 2025).

El ciclo reproductivo femenino constituye un proceso fisiológico complejo regulado por
interacciones hormonales entre las hormonas tiroideas y sexuales. Las disfunciones en estos
sistemas afectan significativamente la salud reproductiva, causando irregularidades
menstruales y problemas de fertilidad. El hipotiroidismo presenta alta prevalencia (24%) entre
mujeres con irregularidades menstruales, mientras que la disfunción sexual femenina alcanza
el 35,9-64,6% globalmente y 46,1% en pacientes con trastornos tiroideos (Faki S, Tam A,
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Ozdemir D et al, 2025). En Ecuador, el hipotiroidismo afecta aproximadamente al 16% de
mujeres de 40-60 años, con mayor incidencia en zonas rurales y asociación con sobrepeso
(Garces K, Ortiz M, Baculima J, 2021).

El objetivo de este trabajo consiste en analizar cómo se relacionan las disfunciones de las
hormonas tiroideas con las alteraciones de las hormonas sexuales a lo largo de las distintas
fases del ciclo reproductivo femenino de una población de pacientes del Laboratorio Santa Rita
en Bahía de Caráquez, Manabí. El presente trabajo está diseñado para poder aportar la debida
evidencia científica, que pueda dar respuesta a la pregunta, en el marco del mismo, el objetivo
principal, partirá de analizar la relación existente entre las etapas del ciclo reproductor
femenino y las disfunciones de hormonas tiroideas y sexuales de las pacientes del Laboratorio
Santa Rita, caracterizándose así los perfiles hormonales y su posible relación afectando el ciclo
menstrual de la citada población

Justificación

Las hormonas tiroideas desempeñan un papel crucial en la función reproductiva femenina.
Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo se han relacionado con trastornos
menstruales como oligomenorrea, polimenorrea y anovulación. El hipotiroidismo suele
asociarse con hiperprolactinemia, que altera el ciclo menstrual al interferir con la liberación de
gonadotropinas y reducir los niveles de esteroides sexuales, lo que provoca ciclos
anovulatorios e infertilidad
(Kjaergaard A, Marouli E, Papadopoulou A et al, 2022 ). Por el
contrario, el hipertiroidismo tiende a elevar los niveles de hormona luteinizante (LH),
estrógeno y testosterona, lo que contribuye a irregularidades menstruales y posibles
disfunciones gonadales. Las concentraciones de hormona tiroidea se correlacionan con las
características del ciclo menstrual y las hormonas esteroides sexuales, destacando efectos
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sutiles, pero clínicamente significativos incluso en mujeres eutiroideas
(Jacobsen M, Howards
P, Darrow L et al, 2020)
.
Las hormonas sexuales fluctúan dinámicamente a lo largo del ciclo reproductivo, controlando
la ovulación, la menstruación y las ventanas de fertilidad. Las alteraciones, ya sea por
disfunción tiroidea u otros trastornos endocrinos, pueden comprometer la salud reproductiva
y la calidad de vida. Dichas alteraciones tienen efectos de amplio alcance, como la alteración
de la respuesta inmunitaria y la vulnerabilidad a las infecciones, como lo indican
investigaciones recientes que enfatizan el amplio papel sistémico de las hormonas sexuales
femeninas más allá de la reproducción
(Kapper C,Oppelt P, Ganhor C et al, 2024 ).
Se ha demostrado que los trastornos tiroideos, como el hipotiroidismo y el hipertiroidismo,
afectan a casi el 24% de las mujeres con irregularidades menstruales, lo que pone de
manifiesto una carga clínica considerable debido a los desequilibrios hormonales que alteran
el ciclo reproductivo. Estas disfunciones no solo causan trastornos menstruales, sino que
también afectan la fertilidad y la calidad de vida en general
(Khan Z, Rani S, 2025).
Por otro lado, la disfunción sexual femenina (DSF) es especialmente común entre las mujeres
con trastornos tiroideos, con tasas de prevalencia reportadas de alrededor del 44,8 % a nivel
mundial, siendo mayor en mujeres con hipertiroidismo. La DSF abarca problemas como
disminución del deseo sexual, dificultades para la excitación, problemas de lubricación,
trastornos orgásmicos y disminución de la satisfacción, todos los cuales pueden afectar
gravemente el bienestar psicológico y las relaciones íntimas
(Yasser A, Mahran Z, Ahmed O,
Fouda I, 2024)
.
A pesar de la carga reconocida, persisten barreras para el diagnóstico y el tratamiento,
particularmente en poblaciones marginadas. A través de datos empíricos de pacientes del
laboratorio de Santa Rita, este estudio busca subsanar una brecha de conocimiento local al
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contextualizar la epidemiología y las interrelaciones de las disfunciones tiroideas y de
hormonas sexuales dentro del ciclo reproductivo femenino. El propósito del estudio será
analizar la asociación entre las etapas del ciclo reproductivo femenino y las alteraciones en las
hormonas tiroideas y sexuales en pacientes atendidas en el Laboratorio Santa Rita de Bahía
de Caráquez, con el fin de generar conocimiento que contribuya al fortalecimiento del
diagnóstico y manejo clínico de estos desordenes hormonales.

Fundamentación Teórica

Hormonas sexuales femeninas

Estrógenos

Los estrógenos constituyen un grupo de hormonas esteroideas con potentes efectos sobre el
desarrollo sexual, la reproducción y múltiples funciones fisiológicas. Los tres estrógenos
principales producidos en el organismo femenino son el estradiol (E2), la estrona (E1) y el
estriol (E3). El estradiol es el estrógeno más potente y abundante durante la vida reproductiva,
producido principalmente por las células de la granulosa de los folículos ováricos mediante la
aromatización de andrógenos (Lawton F, Pavlik E, 2022).

La estrona es el principal estrógeno en mujeres posmenopáusicas y se produce principalmente
por la conversión periférica de androstenediona en tejido adiposo. El estriol, el estrógeno más
débil, se produce en grandes cantidades durante el embarazo por la placenta y tiene menor
afinidad por los receptores estrogénicos que el estradiol.

Las funciones fisiológicas de los estrógenos son extensas y afectan múltiples sistemas
orgánicos. En el sistema reproductor, los estrógenos estimulan el crecimiento y desarrollo de
los órganos reproductivos durante la pubertad, promueven la proliferación endometrial,
aumentan la producción de moco cervical y mantienen el trofismo vaginal. A nivel mamario,
estimulan el desarrollo ductal y la proliferación del tejido glandular.
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Más allá del sistema reproductor, los estrógenos tienen efectos metabólicos importantes:
mantienen la densidad mineral ósea inhibiendo la resorción ósea, ejercen efectos
cardioprotectores mediante la modulación del perfil lipídico y la función endotelial, y
participan en la regulación del estado de ánimo y la función cognitiva a través de efectos en el
sistema nervioso central (Julien B, Pinteur C, Vega N, Labaronne E, Vidal H, Naville D, Battistoni
B., 2018).

Progesterona

La progesterona es una hormona esteroide producida principalmente por el cuerpo lúteo
durante la fase lútea del ciclo menstrual. Cantidades menores son secretadas por las glándulas
suprarrenales y, durante el embarazo, por la placenta. La síntesis de progesterona ocurre a
partir del colesterol a través de una serie de reacciones enzimáticas que incluyen la conversión
de colesterol a pregnenolona y posteriormente a progesterona (Zhang P, Wang G, 2023).

Durante el ciclo menstrual, la progesterona desempeña funciones cruciales en la preparación
del endometrio para la implantación. Transforma el endometrio proliferativo en secretor,
induciendo cambios en las glándulas endometriales que se tornan tortuosas y comienzan a
secretar nutrientes. La progesterona también provoca decidualización del estroma
endometrial, esencial para el establecimiento del embarazo (Reis F, Coutinho L, Vannuccini S,
Batteux F, Chapron C, Petraglia F., 2020).

Durante el embarazo, la progesterona es fundamental para el mantenimiento de la gestación.
Suprime las contracciones uterinas, previene el rechazo inmunológico del feto y promueve
cambios mamarios preparatorios para la lactancia. Los niveles de progesterona durante el
embarazo aumentan progresivamente desde aproximadamente 10-30 ng/mL en el primer
trimestre hasta 100-200 ng/mL en el tercer trimestre.
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La progesterona también tiene efectos termogénicos, aumentando la temperatura corporal
basal en aproximadamente 0.3-0.5°C durante la fase lútea. Este efecto se utiliza en métodos
de planificación familiar natural para detectar la ovulación. Además, la progesterona modula
el sistema inmune, promueve efectos sedantes en el sistema nervioso central y afecta el
metabolismo de carbohidratos y lípidos (Clemenza S, Capezzuoli T, Eren E, Garcia Garcia J,
Vannuccini S, Petraglia F., 2023).

Andrógenos en la Mujer

Aunque tradicionalmente consideradas hormonas masculinas, los andrógenos desempeñan
roles fisiológicos importantes en las mujeres. Los principales andrógenos en la mujer son la
testosterona, la androstenediona y la dehidroepiandrosterona (DHEA). Aproximadamente el
50% de la testosterona circulante en mujeres proviene de la conversión periférica de
precursores androgénicos, mientras que el 25% es producido por los ovarios y otro 25% por
las glándulas suprarrenales (Pérez-López FR, 2019).

La testosterona en mujeres contribuye al mantenimiento de la masa muscular y la densidad
ósea, participa en la regulación del deseo sexual y la función sexual, y es un sustrato necesario
para la producción de estradiol mediante la enzima aromatasa. Los niveles normales de
testosterona total en mujeres premenopáusicas oscilan entre 20-70 ng/dL, significativamente
menores que en hombres.

El exceso de andrógenos en mujeres puede manifestarse como hiperandrogenismo,
caracterizado por hirsutismo, acné, alopecia de patrón masculino e irregularidades
menstruales. El síndrome de ovario poliquístico representa la causa más común de
hiperandrogenismo en mujeres en edad reproductiva, afectando al 5-15% de esta población
(Cuéllar T, Flores I, Martín B, García A, Villanueva S, Arias E, López L, 2024).

Regulación de las Hormonas Sexuales
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La regulación de las hormonas sexuales femeninas se basa en complejos mecanismos de
retroalimentación que involucran el eje hipotálamo-hipófisis-ovario. La retroalimentación
negativa es el mecanismo predominante durante la mayor parte del ciclo menstrual: los
estrógenos y la progesterona inhiben la secreción de GnRH hipotalámica y de gonadotropinas
hipofisarias cuando sus niveles circulantes son elevados (Gallardo D, Bahena D, Alvarez
R,Gomez M, Villalobos R, Hernandez K, Moran A, Salcedo A,Perez L, 2021).

Sin embargo, el sistema también es capaz de retroalimentación positiva. Cuando los niveles de
estradiol superan aproximadamente 200 pg/mL y se mantienen elevados durante más de 36
horas, el mecanismo cambia de retroalimentación negativa a positiva. Este cambio
desencadena el pico preovulatorio de LH y FSH, esencial para la ovulación (Torrens L,Mas M,
Pons D, Sastre J, Oliver J, Roca P , 2020).

Además de los esteroides sexuales, otras hormonas peptídicas ováricas participan en la
regulación del eje. La inhibina B, producida por folículos en crecimiento, suprime
selectivamente la secreción de FSH sin afectar LH. Durante la fase lútea, la inhibina A del
cuerpo lúteo contribuye a mantener FSH en niveles bajos. Tras la menopausia, la pérdida de
inhibinas ováricas resulta en elevación marcada de FSH (Zenteno E, Escalante L, Valenzuela C,
Miranda O, Hernandez A, Mendez N, 2022).

Hormonas tiroideas y su fisiología

Glándula Tiroides: Anatomía y Función

La glándula tiroides es un órgano endocrino con forma de mariposa ubicado en la región
anterior del cuello, por delante de la tráquea. Consta de dos lóbulos laterales conectados por
un istmo. Histológicamente, está organizada en folículos tiroideos, estructuras esféricas
revestidas por células foliculares o tirocitos que rodean un lumen lleno de coloide, una
sustancia gelatinosa rica en tiroglobulina (J Clin Invest, 2021).